La carta que una violada ha enviado a su agresor en el caso que conmociona a EE.UU.

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Brock Allen Turner“No me conoces, pero has estado dentro de mí, por eso estamos aquí ahora”. Así empieza la carta de una joven estadounidense de 23 años dirigida a su violador. En enero del pasado año, Brock Allen Turner fue descubierto agrediendo sexualmente a una chica inconsciente en el campus de la Universidad de Stanford. Fueron dos estudiantes del mismo centro quienes le sorprendieron tras unos contenedores de basura abusando sexualmente de la joven. Turner, campeón de natación que aspiraba a competir en los JJ.OO., se enfrentaba a catorce años de prisión. Ahora, la justicia le ha condenado a a seis meses de cárcel y libertad condicional.

La Fiscalía había solicitado para Turner una sanción de seis años de prisión, pero el juez Aaron Persky lo desestimó al considerar que un castigo tan severo podría influir de forma negativa en el futuro del joven. La ausencia de antecedentes penales en el historial del agresor y su corta edad (20 años) también contribuyerin a que evitara una pena mayor.

“Una sentencia de prisión tendría un impacto severo sobre él”, detalló Persky en la sentencia. “Creo que no va a ser un peligro para los demás.”

En el momento de la violación la agredida triplicaba el límite legal del nivel de alcohol en sangre, por lo que se encontraba en un estado de inconsciencia. Durante el juicio aseguró no recordar el episodio, pero testificó con unas duras palabras. “Soy un ser humano que ha sido herido de forma irreversible”, aseguraba.

No conforme con la sentencia dictada, la joven decidió escribir una extensa carta dirigida a su violador y que ha publicado el portal Buzzfeed. La víctima explica el calvario en el que se convirtió su vida desde que supo que había sido forzada a mantener relaciones sexuales, hasta el mismo día del juicio. “Aunque la sentencia sea leve, espero que mi carta haga despertar a la gente”. “Quiero que el juez sepa que ha encendido un pequeño fuego. En cualquier caso, es motivo para que todos alcemos la voz.”

La joven decidió ir a una fiesta con su hermana. Estaba tan solo a diez minutos de su casa.“Lo próximo que recuerdo es que estaba en un pasillo tendida en una camilla. Tenía sangre seca y vendajes en la espalda, las manos y los codos. […] Un policía me explicó que había sido asaltada.”

Tras un largo chequeo, asumió la realidad. “Me dejaron duchar. Me quedé allí examinando mi cuerpo, bajo el chorro de agua y decidí que ya no quería mi cuerpo. Estaba aterrorizada de él, yo no sabía lo que habido dentro de él, si había sido contaminada, qué había tocado. Quería despojarme de mi cuerpo como si se tratase de una chaqueta y dejarlo allí, en el hospital, con todo lo demás.”

En su relato la víctima refuta las palabras que su agresor dijo durante el juicio.”Dijiste que ir borracho no te hizo tomar la mejor decisión, ni a mí tampoco. El alcohol no es una excusa. […] Dijiste que si hubieras querido conocerme, me habrías pedido mi número de teléfono en lugar de llevarme a tu habitación. No estoy enfadada porque no me preguntaste por mi teléfono. Aunque me conociertas, no me gustaría vivir esa situación. Si mi novio me pidiera mantener sexo tras un contenedor de basura, le daría una bofetada.”

Así, hasta un total de catorce páginas. La misiva continúa con una detallada y extensa explicación de los hechos y las sensaciones que sintió la agredida, y finaliza con un contundente mensaje en el que se dirije a “las chicas de todo el mundo”: “Nunca dejéis de luchar. Estoy con vosotras”.

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