La inauguración y puesta oficial en funcionamiento de las fases II y III de la nueva Avenida Regional Oriental Norte marcaron un hito para la movilidad hacia los municipios del norte del Valle de Aburrá, gracias a sus amplios kilómetros de vía representan al día de hoy un alivio para la movilidad hacia Bello, Copacabana, Girardota y Barbosa.

Pero más allá de los kilómetros 3,9 kilómetros nuevos de vía, esta obra se ha convertido en referente para el Valle de Aburrá y hoy constituye una de las más grandes apuestas para la movilidad activa del norte de la región. Prueba de ello son los cientos de personas que día a día atraviesan este corredor, entre la Universidad Uniminuto y la Planta de Tratamiento de Aguas Claras, sobre una bicicleta, trotando o caminando el trayecto de 4,4 kilómetros de andén y ciclorruta que posee la nueva vía.

“Esta nueva ciclorruta nos ha permitido tener una opción diferente y segura para movernos hacia nuestros municipios, porque estamos en una vía diferente a la de los carros. Pero también nos beneficia a quienes hacemos deporte a diario porque brinda la oportunidad de esparcimiento, da la oportunidad de interactuar con otras personas”, dijo Jhon Jairo Londoño, ciclista y habitante de Bello.

Pero la Avenida Regional Oriental Norte es una infraestructura sostenible y amigable con el medio ambiente. Además de sus tres pasos de faunas los cuales fueron diseñados para preservar y cuidar la vida de especies nativas como anfibios, reptiles, zarigüeyas, iguanas y perro zorro, el proyecto generó una conectividad con el lago Tulio Ospina de Bello, el cual históricamente ha sido un lugar distanciado y de difícil acceso para su disfrute.

El sector se transformó gracias al proyecto que dio vida a las fases II y III y donde se logró articular todo su sistema biótico para que las personas hoy puedan acercarse y rodear su ambiente natural sin afectar su ecosistema gracias a más metros de andenes, ciclorrutas y acondicionamiento de la zona verde.

“Este proyecto es muy ganador porque, estos 4,4 kilómetros nuevos de cicloinfraestructura se suman al gran proyecto de la Ciclorruta Norte-Sur que pretende conectar el Valle de Aburrá para que los ciclistas y peatones lo transiten de manera segura. Además, el circuito alrededor del lago Tulio Ospina propicia el cuidado y protección por el medio ambiente, así como espacios para la movilidad limpia alrededor de un ecosistema existente”, explicó María Camila Salcedo Soto, subdirectora de Proyectos del Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

Hay que decir que dos de los tres pasos de fauna se construyeron de forma subterránea, el primero de ellos fue construido mediante el sistema tunnel liner y se encuentra bajo la vía a la altura del lago Tulio Ospina. El otro está ubicado a la altura del Instituto Colombiano Agropecuario ICA y está conformado por dos tuberías corrugadas, paralelas de 14 pulgadas de diámetro. El tercero se ubica de forma aérea, atravesando el Río Medellín de oriente a occidente.

La sostenibilidad ambiental del norte del Valle de Aburrá se ha visto fortalecidas gracias con esta megaobra que desde su entrada en operación el pasado mes de diciembre, no deja ha dejado de sorprender y maravillar a los habitantes metropolitanos. ​​