En Colombia hay más de 1.100.000 menores de edad que son víctimas del trabajo infantil y la cifra va en aumento, especialmente por la crisis migratoria. Por esta razón, para la ong World Vision sigue siendo una gran preocupación ya que esto afecta el desarrollo social, psicológico e intelectual de niños, niñas y adolescentes.

Según World Vision y el Instituto Colombiano de Bienestar Familia (ICBF) en Colombia se han identificado más de 1 millón de casos de explotación laboral con menores de edad, de los cuales se han atendido cerca de 7.000 porque la mayoría de casos no son denunciados ante las autoridades competentes del país.

Bogotá tiene el pico más alto de esta problemática con cerca de 1.633 casos reportados. Le sigue Norte Santander con 471 casos, Valle del Cauca 420, Atlántico 373, Sucre 278 y Antioquia con 250.

Para World Vision el trabajo del estado, de la mano de las organizaciones presentes en el país, es fundamental para combatir la explotación laboral infantil, que además, es la puerta de entrada a otras vulneraciones como: explotación sexual comercial, utilización por grupos delictivos, consumo de sustancias psicoactivas, trabajo forzado y mendicidad ajena.

Sin embargo, se están presentando vacíos legales sobre los esfuerzos para eliminar la violencia y el trabajo forzado contra la niñez.

El anuncio se realizó dentro del Foro Político de Alto Nivel en New York, donde los líderes mundiales reportaron sus avances para eliminar la pobreza, la violencia y la explotación contra la niñez, como eje central de la presentación del reporte global “Pequeños vacíos, Grandes Brechas: cómo los gobiernos permiten que la violencia contra la niñez persista”

“No hay duda de que hay una motivación y dedicación generalizada para eliminar los horrores de la violencia contra la niñez, que todavía afecta a más de 1700 millones de niños cada año. Pero las buenas intenciones son insuficientes para cerrar las brechas reveladas por nuestro análisis”, afirmó en Nueva York, Andrew Hasset, director global de campañas de World Vision.

El reporte se basa en un extenso análisis de las políticas y leyes en 20 países alrededor del mundo y explora por qué 30 años después de que gobiernos en todo el mundo ratificaran la Convención para los Derechos del niño y la niña, tantos niños son forzados al matrimonio infantil, al trabajo infantil en condiciones degradantes y peligrosas y por qué millones enfrentan el abuso y la violencia en los lugares en donde deberían estar más seguros.

“Hallamos que mientras se han visto algunos avances para eliminar la violencia contra la niñez, los compromisos asumidos no van acompañados de acciones significativas, lo cual genera vacíos legales, a nivel de política y financiamiento. La adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible hace cuatro años y mayores compromisos para eliminar toda forma de violencia contra la niñez no han resultado en acciones sustanciales para generar un cambio real”, añadió Hassett.

Además, dentro de las preocupaciones del reporte, Hasset indica que es alarmante ver la cantidad de países que todavía “no han hecho de la violencia contra la niñez algo ilegal”. El informe ratifica que un mundo sin violencia contra las niñas y niños es posible, sin embargo, tomará más esfuerzos y atención de parte de los gobiernos con el apoyo de la población y las organizaciones.

Priorizar a las niñas y niños, invisivilizados y callados en muchas ocasiones, es trabajar en pro de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Pero para esto, es prioritario escucharlos, incluirlos en la toma de decisiones y asegurar que tengan mecanismos para exigir cuentas a los líderes.