La pandemia se ha salido de control en España, los Estados Unidos, Brasil y en lo que respecta a Centroamérica propiamente en Nicaragua. Se han filtrado fotografías que muestran varios cadáveres en las afueras de algunos hospitales nicaragüenses o carros llevando varios ataúdes a veces en horas de la noche, para tratar de disimular la magnitud de la epidemia.

Esos hechos plantean una gran preocupación para las naciones vecinas, en el tanto no se puedan frenar las inmigraciones ilegales por las zonas fronterizas. En el caso de Costa Rica, se ha hecho todo lo posible por establecer mejores controles por los puestos fronterizos. Hasta hoy la situación en Costa Rica parece manejable, pero si el gobierno de Ortega no pone control a lo que sucede en su país, en dado momento la epidemia trascenderá sus fronteras y provocará contagios masivos.

Algunos países han alzado la voz ante entidades como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) e incluso ante la Organización Mundial de la Salud (OMS), para que de alguna manera hagan entender al gobierno de Nicaragua sobre la auténtica seriedad del caso. Pero pese a lo anterior, el presidente Ortega y sus autoridades públicas, en cambio están promoviendo fiestas públicas, carnavales, y todo tipo de actividades que implican aglomeraciones de personas.

En el caso de las decenas de muertes, las autoridades de su gobierno solo apuntan a decir que solo se trata de muertes por neumonías, y otras afecciones pulmonares. Algunas entidades no gubernamentales de esa nación, calculan que al 27 de mayo del 2020 habrían más de 750 personas contagiadas y alrededor de 35 muertos. La directora de la OPS Clarissa Etienne, informó en Washington que en Nicaragua ya hay transmisión comunitaria, o sea, eso implica que la situación ha tomado fuerza, y se estima que el panorama será más sombrío en los próximos días.

De nuestra parte, solo queda esperar hasta qué punto la epidemia podrá implicar más contagios y decesos, al menos en lo que respecta a lo que falta por concluir en este año.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez