Un equipo de investigadores presentó nuevas pruebas de que la corriente del Golfo -muy importante para el transporte de calor por la Tierra- se ha ralentizado un 15 por ciento en los últimos 100 años, según indicaron hoy en la revista “Nature”.

Los investigadores combinaron simulaciones realizadas por computadora con los datos de las mediciones de la temperatura de la superficie marina. Por el momento, no se sabe las consecuencias que este hecho tendrá en el clima global.

La principal autora del estudio, Levke Caesar, del Instituto de Investigación de las Consecuencias del Clima de Potsdam (PIK), en Alemania, señala que se descubrió un patrón especial. El océano al sur de Groenlandia se está enfriando porque el agua arrastrada por las corrientes ya no se hunde tan rápidamente hasta el fondo y por lo tanto no puede arrastrar tanta agua caliente. Al mismo tiempo, se está calentando el agua a lo largo de la mitad norte de la costa atlántica estadounidense porque la corriente del Golfo de México se está acercando a la costa.

Los científicos responsabilizan al cambio climático de la ralentización. La corriente del Golfo se impulsa por las diferencias de densidad en el agua de los océanos. El agua caliente, menos densa, discurre de sur a norte; allí se enfría, por lo que aumenta su densidad y se hunde y vuelve a discurrir en dirección sur. Pero esta gigantesca bomba de circulación está perdiendo velocidad.

Debido al cambio climático llueve más en el Atlántico norte y en las zonas terrestres cercanas, por eso llega más agua dulce al océano. Además, el hielo del Ártico se está derritiendo, lo que diluye el agua del Atlántico norte y hace que la concentración de sal disminuya. Esto significa que también se reduce su densidad por lo que se hunde más lentamente, explica el coautor Alexander Robinson, de la Universidad Complutense de Madrid.

Si no se consigue frenar el calentamiento global rápidamente, la corriente en el Atlántico será cada vez más lenta. “Ahora emprezamos a entender las consecuencias de este proceso inaudito, pero podrían tener un gran alcance”, alerta Robinson.

“Esperábamos que el calentamiento se mostrara en todos los océanos aunque no de la misma forma en todas partes”, dice Caesar. “Pero el extenso enfriamiento en el Atlántico norte muestra lo mucho que ya afecta el cambio climático a las corrientes marinas, es preocupante”.

“Las pruebas que tenemos ahora son las más sólidas hasta el momento”, dice el coautor Stefan Rahmstorf, del PIK. Durante mucho tiempo no se sabía cuándo ni cómo se iban a convertir en realidad las simulaciones, pero los nuevos datos demuestran que ya está ocurriendo.

La relación entre la temperatura de la superficie del agua marina y la ralentización de la corriente del Golfo ya había sido investigada anteriormente, escribe Summer Praetorius del Servicio Geológico de los Estados Unidos, en Menlo Park. Pero la fuerza del nuevo estudio se halla en la amplia combinación de mediciones y simulaciones modernas.

Otro estudio publicado en “Nature” concluye también que la corriente del Golfo se está ralentizando; sin embargo, este sostiene que el proceso comenzó 100 años antes, es decir, antes de la Revolución Industrial.

“Esto tiene consecuencias para la búsqueda de desencadenantes de la ralentización”, indica Preatorius. El equipo de investigadores de David Thornalley, del University College de Londres, cree que la ralentización se debe a un proceso natural agravado por el ser humano. “No obstante, la principal responsable en ambos escenarios es la dilución del agua superficial marina”, agrega.

Estudios anteriores ya explicaron cómo influye la temperatura superficial del agua marina en el clima europeo. Por ejemplo, la ola de calor que sufrió Europa en 2015 estaba relacionada con un récord de temperaturas frías en el Atlántico norte. El frío en esa zona modificó el patrón de los sistemas de presión del aire y favoreció la llegada de aire caliente del sur a Europa.

“Ahora queremos investigar los efectos y las consecuencias de las modificaciones en la corriente del Golfo”, dice Caesar. Las principales cuestiones son: ¿Cómo variarán las temperaturas en Europa? ¿Se producirán más olas de calor y tormentas?