La culpa la tienen los demás y mientras tanto, somos los demás de los demás…

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Estamos en la era en la que nos es muy fácil sumergirnos en las redes sociales y en los medios de comunicación, adoptando la postura del espectador, que se acomoda en ideologías subjetivas, ve todo lo que pasa desde fuera, se convierte en influencer un día y al otro es un juez de los que condena y culpa de todo lo que pasa a los demás.

Y así, en cualquier momento, nos acostumbramos a lo que está sucediendo, las noticias dicen lo mismo y ya no sentimos nada, porque mientras que no nos toque ni nos afecte, no nos compete. Somos indiferentes, pero si nos toca opinar, decimos que la culpa del caos, la guerra y todo lo que pasa en Colombia y en el mundo, es de los políticos de izquierda y los de derecha, de la iglesia, los policías, los que protestan, en fin, de todos los que nos rodean.

Condenamos al corrupto que se roba el dinero del pueblo, pero contamos con orgullo las mentiras y las trampas que hicimos o dijimos en el colegio; y podemos decir que fuimos avispados, cuando logramos que muchos cayeran en nuestros chanchullos sin que se dieran cuenta de eso. Nos quejamos de la rosca y los privilegios, cuando no gozamos de ellos, pero fingimos demencia cuando logramos llegar al mostrador sin hacer la fila, porque pudimos colarnos o alguien nos cedió el puesto, sin pensar en los que llevaban esperando mucho tiempo. Fingimos que estamos dormidos en el bus, para no ceder el puesto a quien lo necesita; repudiamos las injusticias que se cometen con los más pobres, mientras que regateamos el producto al precio más bajo, porque no queremos que le saquen ganancia a lo que compramos, sin saber que esa venta, era lo único que esa persona llevaría a casa ese día. Nos pintamos la cara con los colores de nuestra patria, colocamos la bandera boca arriba y boca abajo, porque así se hace en las redes sociales y es la forma en la que también protestamos; pero a la hora de comprar preferimos los productos extranjeros, porque los nuestro no los valoramos. Vanagloriamos a nuestros deportistas cuando ganan, y cuando pierden los repudiamos. Gritamos ¡Qué Viva Colombia! y no conocemos la historia, ni nos importan tantos que han muerto en el anonimato.

Aun así, seguimos diciendo que la culpa es de los demás -de los que están arriba gobernando-, cuando nosotros mismos -los que estamos abajo o en la mitad- somos los que vendemos nuestro voto o preferimos abstenernos de votar, para luego tener motivos para quejarnos de lo mal que estamos siendo gobernados.

Culpamos a los demás de todo lo que sucede, pero no nos damos cuenta que somos los demás de los demás. Somos esos que tiran la basura por la ventana del auto sin remordimientos y ¡ay! de que alguien nos diga algo. No nos importa romper una regla o volarnos un semáforo si tenemos mucha prisa o nadie nos está mirando. Hablamos de clase y educación de acuerdo al barrio en el que se vive, el lugar donde compras la ropa o el colegio donde has estudiado, pero eso no es injusticia ni explotación, eso no lo vemos malo. Le pagamos el mínimo a quienes nos sirven en casa y hasta un vaso de agua deben llevarnos a la cama, porque para eso les estamos pagando. Si vemos a quien barre la calle, le arrojamos el papelito para que lo barra, pero nosotros no los estamos explotando, porque no somos los que gobernamos.

Decimos que la solución está en manos de los que dialogan, mientras afueran muchas injusticias se siguen cometiendo a diario, muchas de ellas justificadas y así estamos educando a nuestros niños y jóvenes, creyendo que la responsabilidad de construir un mejor país está en las manos de todos los demás y que la única forma de arreglarlo, es protestando.

Somos los demás de los demás, los indiferentes, los acomodados, los que tienen una excusa cuando no encuentran un motivo; los que prefieren no hacer más que aplaudir o condenar, depende quien pierda o quien va ganando. Somos lo que no se involucran cuando no los toca ni los afecta lo que está pasando y mientras tanto, observamos y hablamos.

Soy maestra y todos los días les digo a los niños y jóvenes a los que ayudo a formar, mientras veo sus perfiles con banderas y frases de protesta: “Si quieren construir Patria y ayudar a Colombia, empecemos desde ya, amándola, conociéndola, valorando su gente y lo que emana de su tierra. Haciendo esas pequeñas cosas que marcan la diferencia, siendo justos y honestos en donde estás y con quienes tienes cerca”.

Por: Kary Rojas
Maestra, Escritora y Conferencista
Instagram @karyrojas1528