La dualidad del ser humano, sorprendentes contrastes

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¿De dónde viene, pues, la pretensión de que hay una especie humana?

Más todavía: ¿De dónde se trae esa doctrina de ser los hombres animales racionales?

Un hombre que construye edificios, embarcaciones, puentes y túneles, va y se arrodilla a dar gracias por lo que hizo él con su ingenio y energía a un mono de yeso.
Un hombre que enhebra sutiles discursos morales, castiga a sus hijos con un látigo y va a golpearse el pecho después o a emborracharse.
Todo ello, como se dice, sin solución de continuidad. Como ese oficial nazi que corría a cambiar el agua de su canario
volviendo de incinerar cadáveres en los campos de exterminio.

Acontecimientos como estos nos dan la pauta para reflexionar sobre el ser humano a través del tiempo.

En medio de la crisis mundial más devastadora que ha vivido la humanidad, hemos podido constatar a través de los medios, como aquellos hombres quienes un día lanzaron promesas en las plataformas de discursos políticos, han sido cómplices de los hurtos más vergonzoso al pueblo que les dio el voto para que ostenten cargos públicos de gran responsabilidad, complicidad que ha llevado a la pobreza a millones de personas.

En la crisis económica actual, cabe mencionar no solamente el robo descarado de las mascarillas e insumos médicos, sino los fondos de los jubilados producto del trabajo de tantos años, y dinero de las arcas del estado.

Una fotografía que dio la vuelta al mundo, la de un anciano con una funda plástica, por mascarilla para poder circular y no ser contagiado o arrestado, es un triste y conmovedor cuadro de pobreza, y que quedará como un símbolo de vergüenza y a la vez la pauta para reflexionar sobre qué está pasando en la conciencia de los hombres.

Cabe destacar, que Jacobo Bertrand, pintor Salvadoreño quién se inspiró en esta foto para plasmarlo con sus acuarelas, pidió ayuda para encontrar al anciano y así entregarle las ganancias de la pintura.

Qué contraste de conciencias podemos ver en el ser humano, una dualidad asombrosa de ego y altruismo, de creatividad asombrosa y falta de amor por esos seres sangre de su sangre, la ternura que nos inspira un pájaro, y la frialdad ante la muerte del prójimo.

¡Sin duda los seres humanos somos la creación más maravillosa y a la vez impredecible cuando estamos alejados de la fuente primigenia del amor, de la conciencia pura y elevada y del respeto por los demás.

Por: Lucy Angélica García Chica
Docente y Escritora