La economía y contabilidad del hogar, es similar a la de los sectores empresariales y de gobierno, pues en esos ambientes hay ingresos y gastos que le dan fluidez y dinamismo, a la economía misma. Además, debe saberse que hay gastos e ingresos relativamente fijos, variables, diferidos y acumulados (por pagar o por cobrar).

Y dadas la necesidades crecientes, hay veces que se hacen necesarias algunas deudas por concepto de préstamos, lamentablemente en otras circunstancias hay endeudamientos innecesarios, que solo responden a la mala conducta del materialismo desmedido (consumismo) y la vanidad.

Por ejemplo, las tentadoras tarjetas de crédito son una trampa terrible contra las finanzas en el hogar, así como es seductora la publicidad que incita a comprar objetos tecnológicos, de última generación.

Sin embargo, hay formas de ahorro y economía que pueden ayudarnos a sanar poco a poco la mala situación económica familiar o personal, entonces debemos tener presente que los individuos debieran ser más racionales al manejar su dinero, pues conforme el planeta tenga sobrepoblación habrá más escasez de recursos alimentarios, de trabajo y toda clase de servicios, lo cual hará que la vida económica sea más cara. A eso se pueden sumar conflictos bélicos, desastres naturales y hasta epidemias, que pueden impactar seriamente la macroeconomía de las naciones y que al final de la cadena, es cada individuo o familia la que resultará afectada en sus finanzas.

En los Estados Unidos, en muchos hogares se hacen presupuestos cuidadosos, donde incluso se destinan ahorros específicos para la educación de los hijos, enfrentar gastos de salud y un fondo para darle mantenimiento a la casa, el carro y reparar o sustituir los electrodomésticos, y demás enseres del hogar que quizás se hayan deteriorado o ya no sirven definitivamente.

Claro aquí se debe hacer la salvedad de que, en un país o zona donde hay inflación por inestabilidad de precios, o no hay empleo, entonces cuesta guardar dinero; pero recordemos que ahorrar también significa evitar gastos innecesarios y con el dinero que tal vez se tenía o se iba a pedir a un banco para comprar lujos, se puede invertir en cosas más prioritarias, en pocas palabras eso es “saber invertir”. Además, si en los países pobres la gente fuera más inteligente a la hora de manejar la economía del hogar, quizás buena parte de la crisis desaparecía.

También, podemos dar una serie de consejos como los siguientes: hacer una lista de los ingresos fijos y los variables de cada mes, y otra lista de los gastos proyectados del mes (ambas listas combinadas es lo que se conoce como presupuesto). Entonces, a los ingresos totales de cada mes se le debe restar los gastos de cada mes y así se podrá saber cuánto saldo a favor o en contra (en números rojos) quedará o ha quedado al final del mes. Controlado lo anterior, podemos hacer proyecciones para corregir o ajustar mejor ese flujo de dinero, que se da entre gastos e ingresos.

Eso sí, como consejo humanista debemos decir, que ahorrar no debe ser un argumento para llevarnos al extremo de la mezquindad y falta de caridad hacia la gente que vive en gran pobreza, en cambio se debe entender que las personas solidarias hacia los demás, de una forma sobrenatural a menudo reciben de parte de Dios, una buena recompensa o bendiciones, como es tener un trabajo digno, buena salud para trabajar y una serie, de buenas oportunidades en la vida.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos