Hablar de Educación, es hablar de conciencia, de transformación, de evolución, de sentido de esperanza. La educación tiene mucho que ver con el corazón, y como nuestra mirada tiene mucho que ver, porque condiciona necesariamente la calidad del vínculo con el otro, pero no sólo el vínculo, si no las posibilidades de realización no sólo del ser humano sino de toda forma de vida.

Antoine de Saint Exupéry escribió en su obra: El Principito. «Todas las personas mayores antes fueron niños »

¿Qué es un niño? Un niño es un universo de grandes posibilidades. Un niño es una pequeña vasija esperando ser llenada, no sólo de conocimientos, es ese ser que espera ser formado desde el corazón, pero para alcanzar estas posibilidades es necesario despertar su grandeza, la grandeza de su espíritu, la grandeza que le va a permitir tener una vida con sentido, y lo que definirá que este niño sea una buena persona es la Educación, la educación q recibe en casa, la educación que recibe en la escuela y en todo el contexto y esta abnegada tarea depende de lo que hagamos nosotros como adultos, como padres, como maestros para crear un mundo mejor, pero para despertar la grandeza de nuestros niños debemos previamente despertarla en nosotros. Es necesario recordar cuando fuimos niños a aquellas personas que de una u otra forma nos dieron alas, que fueron quienes causaron un impacto con su mirada apreciativa que impulsó nuestra vida para descubrir nuestra creatividad y nuestra grandeza, que nos han hecho ser quienes somos, ser las personas con el coraje para lograr nuestros sueños y lo que en realidad nos ha definido el camino a seguir, es el amor y el afecto que hemos recibido.

Es meritorio recordar la historia de Thomas Alva Edison, de gran trascendencia. Edison nació en Ohio, Estados Unidos; a los 7 años emigró a Michigan junto a su madre y sus hermanos, él era el más pequeñito. Por primera vez Edison asistió a la escuela donde asistió 12 semanas, porque un día la profesora entrega a Edison una carta y le dice que le entregue únicamente a su madre, cuando le entrega la carta y ella la abre y lee, empieza a llorar, el niño preocupado le pregunta: ¿qué pasa? Porqué estas llorando.? después de unos momentos su madre se repone y le dice: Thomas en la carta dice que eres un genio, que eres un genio y la escuela ya no puede enseñarte más y que tengo que enseñarte yo, y es así como su madre también cumple el rol de profesora de su propio hijo, a los 12 años Thomas devoraba libros de literatura, leía y leía libros, hasta que empezó con sus primeros proyectos como inventor. A los 24 años la madre de Thomas murió y Thomas junto a sus hermanos recogiendo sus cosas encontró aquella carta, que había llevado de la escuela y al abrirla para recordar lo que decía, fue Thomas quien lloró, porque la carta no decía lo que ella había dicho, la carta decía: Thomas es un niño enfermo mentalmente y no le permitimos que vuelva a la escuela. Eso es el coraje y la grandeza de una madre o de un padre, ese el coraje de ver más allá. La grandeza que tenemos como padres consiste en ver la grandeza de nuestros hijos, ese es el camino q tenemos en la educación.

La escuela forma al niño en su contexto, pero es en el hogar donde se generan las circunstancias apropiadas para que la educación florezca y se complemente la educación que se da en la escuela.

Por: Lucy Angélica García Chica
Lucy-Angelica-Garcia-Chica

Escritora y Poeta