A consideración, en estas líneas se explicará por qué hay una educación fragmentada en nuestro país que da como resultado un detenimiento en el grado de adquisición de conocimientos de la población educada. Educar de forma fragmentada se da porque no se ha hecho un reconocimiento de la realidad a nivel general posibilitando que la educación se estanque y permanezca en islas y separadas por extensiones de mares. ¿Por qué hay divorcio en las disciplinas?

Acatando el anterior interrogante, puede decirse primeramente que parte de la población estudiantil no tiene conocimiento de conceptos que ayudarían a mejorar el nivel educativo.

La transdisciplinariedad, la interdisciplinariedad y la multidisciplinariedad, son mirados como sinónimos, y si el docente hace buen uso de ellas habría un acercamiento a la realidad del aula. Aquí aparece la pedagogía enfocada a la transdisciplinariedad puesto que permite una articulación de la teoría y la practica enfocando a posteriori los estudios y vinculando estos con el enfoque cualitativo y el compromiso social.

En la actualidad, en el contexto de las instituciones educativas, las necesidades que décadas atrás fueron importantes en la vida institucional aún tienen vigencia. Es decir, dictarle relevancia a la salud, seguridad social y conducta ya tienen que guardar cierta preeminencia pese a que se busque que la población tenga conocimiento de ellas, olvidando la verdadera función en el plano extra curricular.

Una razón para justificar la fragmentación de la educación nacional correspondería a ver que por más de una década el discurso de la pedagogía se encuentra separada de las disciplinas. El docente que sea capaz de articular lo anterior tendrá en sus manos la minimización de los problemas más comunes en el aula, siendo ellos los de la enseñanza y el aprendizaje. Si se desea una educación de calidad lo anterior sería la solución.

¿Cuál debería ser el rol de la transdisciplinariedad? ¿La omisión de los debates científicos en las disciplinas que proporcionaría? Es de anotar que gran parte del estancamiento y fragmentación de la educación ha provocado que se hagan métodos de enseñanza alejados de la realidad lo que sin duda alguna ha causado serio impacto en la población académica. Y es que la consolidación de paradigmas científicos ha enmarcado la educación, pero la creación de nuevos ha abierto un abanico de posibilidades.

Dentro de este marco ha de considerarse que los maestros suelen posicionarse en el lugar del saber absoluto y los alumnos en el no saber. Lo que remite preguntarse ¿es una imagen pasada de moda? O, por el contrario, ¿se está poniendo práctica el discurso constructivista que tiene fuerza en la actualidad? Desde esta mirada, se concibe al acto pedagógico como una dimensión multi – referenciada, multifacética, imbricada, conflictiva.

Acuñando los planteamientos de Pierre Bourdieu, quien invita a reflexionar que muchas veces o casi siempre, los maestros no hacen un debido reconocimiento de la realidad institucional y social, separando sustancialmente la circulación de los saberes del medio social donde el sujeto se encuentra inmerso; provocando fracturas en el libre desarrollo del aprendizaje.

Dentro de este marco se ha de considerar que las primeras experiencias por las que pasan los niños y niñas tienen una importancia en el posterior desarrollo de ellos en su aprendizaje. Como también lo sostiene Paulo Freire, cuando se refiere a la concepción bancaria y la concepción liberadora o problematizadora de la educación. Es decir, el hombre desde la concepción bancaria está en el mundo solo para ser espectador de este, es mirado como un ser acabado y perfecto frente a la sociedad; convivir frente a un orden justo y equilibrado implicaría que los maestros prepararan las clases y archivarían sus conocimientos en los alumnos como depósitos; ¿esta definición será que no es ajena a la realidad y al pasado educativo?

En concordancia, la concepción liberadora promulga que el hombre o el sujeto es un ser inconcluso y su conocimiento es dialectico e implica praxis. Por tanto, el sujeto que va aprender debe proporcionarle el maestro la capacidad de argumentar lo que propone y hacer una relación de lo aprendido con la realidad social en aras de que haya una transformación del mundo. Suena bien lo descrito anteriormente, pero ¿no sería bueno someter a investigación el argumento al compararlo con la realidad educativa?

Y es que entre más los maestros hagan negación de la realidad social y las necesidades individuales, Intelectuales, técnicas y morales, mas es el deterioro y fragmentación de ella. Es pues que el rol de los maestros juega un papel fundamental para Celestine Freinet; apuntando a que la educación sea dinámica, móvil, flexible, y en permanente cambio.
Negar también la vida del sujeto (niños y niñas) reafirma la tesis propuesta. Cuando los maestros inician su labor en las aulas tienen poco conocimiento del comportamiento infantil y su reacción para solucionar problemas ayuda a que se torne gris su labor académica. Parafraseando lo planteado por Sigmund Freud, puede decirse que la realidad de los sujetos tendría mayor relevancia si quien imparte la clase es capaz de compenetrarse con el alma infantil. La fragmentación de la educación desde esa perspectiva va encaminada a que el maestro carece de amnesia infantil, cuando este se olvida de la infancia hay una enajenación de ella, posibilitando una obstaculización del entendimiento de las actitudes de los sujetos.

Atengámonos ahora que la moral configurada en el quehacer institucional es mirada como un mecanismo de supresión. Se es más moral cuando el niño se le suprime sus actitudes y conductas, para la sociedad esto corresponde a un niño normal. Pero, si este niño es visibilizado por el maestro actuando de acuerdo a su edad, sería más productivo como también estaría negociando su proceso interno con la realidad que vive socialmente. ¿Los maestros han hecho esto a lo largo del tiempo? ¿Han suprimido actitudes como chuparse el dedo, tocar sus partes genitales y hacer berrinche en los niños? ¿Es importante que el maestro en últimas tenga conocimiento del psicoanálisis? ¿Investigar y educar desde el psicoanálisis resultaría interesante?

Por: Edwin Nieto Olivo.