Lo que leerás a continuación lo ha vivido todo aquél que es fino emprendedor, no existe y nunca existirá un triunfador que no haiga sido miles y miles de veces despreciado. Mis felicitaciones sinceras para las personas que son excelentes en apoyar al que desea brillar singularmente.

Lo poco que he aprendido es que nada he conocido de la vida, en cada instante de mi presente me sorprende la actitud de mi entorno. Vivimos en una sociedad de más criticones negativos que asesores positivos, entre más avanzada tecnología disfrutamos, algunos más bienestar respiramos u otros respiran más ignorancia.

Las pasarelas de la envidia viven presente en nuestra cotidianeidad y se reproducen por toda la esfera del planeta tierra. La envidia nos sorprende negativamente, la envidia está en toda parte y con arte, está en todos los gremios: Artistas, religiosos, políticos, intelectuales, laico, pobres, empresarios, etc. Si todos nos enfocáramos por pintar un mundo diáfano fijamente navegaríamos en la plenitud de la paz, hay centenares de probabilidades que podemos vivir en cabal justicia, pero mientras existan personas con pensamientos atestados de falacia, de odio y maldad, así seguiremos viviendo en un mundo con toneladas de mugres pensamientos.

Personalmente y cibernéticamente me han dicho incontables de palabras ineptas por ejemplo: “Tú no sirves para nada, vives vanamente y nunca obtendrás nada de lo que sueñas y naturalmente eres un fracasado has nacido para cultivar lo fútil…”. Así como ésta desastrada frase son innumerables las que mis oídos han tenido que escuchar forzosamente y también las he tenido que leer en las diferentes redes sociales. Genuinamente siento mucho pesar por aquella persona destacable en trasmitir e inyectar negativismo, lealmente te sugiero que comiences a cambiar de actitud, así nunca te abrazará la belleza de la virtud, quieres ser próspero aprende a cultivar. ¿Qué quieres cultivar?. El bien o el mal, eres libre de emprender lo que naturalmente te fascina.
Déjame ser lo que yo quiero ser, y voy hacer lo que realmente mi corazón cree que es lo exacto para mi confort pleno, si quieres opinar en mis proyectos honestamente yo te lo solicitaré, pero por favor no entres donde nadie te ha invitado. Sigue tu destino y hazlo como tu quieras pero nunca contamines el mundo que no te pertenece. Sino soy de tu agrado aléjate de mi, detesto la mentalidad intrascendente.

¿Por qué practicar tanta envidia?

Porque mejor no ayudar a quien desea prosperar, yo me regocijo si mi vecino triunfa, y si puedo colaborar para que el pueda hacer realidad su meta con todo el privilegio del universo lo hago. Si él triunfa yo triunfo y así todos triunfaremos. La mayor satisfacción de vivir es ayudar a alguien que esté emprendiendo cualquier proyecto, ¡que maravilloso!, y cuanto honor cuando ésta persona triunfe, elimina ese sentimiento de envidia y cultiva filantropía.

Estas invitado a que seas cómplice eterno de mis éxitos, mi corazón es una mansión suntuosa en sentimientos genuinos, en mi mente la negatividad no existe, es prohibido que todo lo maligno pose un segundo en mi mente.

Hoy estoy escalando por obtener mi éxito y por ahora estoy entretenido, estoy en enjaulado, pero no me quedaré encerrado para siempre, y cuando logre mi éxito será para siempre, hoy lo único que me acompaña es la tiniebla inquietamente me mira con ojos de pavor y una gigante tempestad me saluda intranquilamente. Hoy que estoy en lo bajo no tengo amigos, me han dejado solitario pero pronto que esté en la cima tendré amigos de sobra los cuales la mayoría serán cínicos.

Tu que estás en lo alto y en la exacta claridad debería gustosamente ayudarme a superar este momento y ya verás que sí, sabré honrar tu cooperación. La vida es giratoria y si no sabes cuidar celosamente tu actitud en el instante menos deseado podrás derribarte bien al abismo o al verdadero éxito. Hoy soy víctima de la penuria y tú en virtud de ayudarme, más bien te burlas cruelmente, tempranamente como el sol que sale con mucho fervor en cada nuevo día, saldré con mucho ímpetu a obtener lo que deseo, mi pasión por lo que quiero es la hermosura de mi existir, pero tú si caes ten cuidado porque tus probabilidades de volver a levantarte son ínfimo.

Por: Carlos Javier Jarquín
Carlos Javier Jarquin
El chico poeta