En 1886 el gobierno francés decidió regalarle a EE.UU., como un gesto representativo del centenario de su independencia, la conocida Estatua de la Libertad, símbolo estadounidense y uno de los monumentos más famosos del mundo.

La escultura, diseñada internamente por Alexandre Gustave Eiffel, es originalmente una obra del también francés Frédéric Auguste Bartholdi, de quien se dice, se inspiró en su madre para retratar su conocido rostro. Sin embargo, una investigadora afirma que no es así y que se trataría del hermano del escultor, Jean-Charles Bartholdi, el inspirador para la cara de la estatua.

En su libro, “Liberty’s Torch: The Great Adventure To Build the Statue of Liberty”, Elizabeth Mitchell afirma haber examinado las fotos del escultor, descubriendo un gran parecido entre la estatua y su hermano, y desestimando que en realidad se tratara de su madre.

“En su adultez, su hermano se volvió loco, y Bartholdi fue el encargado de visitarlo una vez a la semana. Se pasaba horas junto a él observándolo, a pesar que no hablaba”, señaló a Discovery Channel.

Aún así, existen voces que ponen en duda la teoría y plantean otro escenario. Según Edward Berenson, profesor de la Universidad de Nueva York, Bartholdi se basó para crear la obra en monumentos clásicos de Roma y Grecia, y ni siquiera en su madre, ya que su vínculo afectivo era tan cercano que seguramente le habría mencionado algo sobre la inspiración. Ninguno de esos aspectos figura en documentos o cartas encontradas con posterioridad.


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