La excelencia

La excelencia es una virtud, un talento o cualidad que exalta las normas ordinarias; por lo tanto, excelencia es una palabra que permite resaltar las cualidades que convierte al individuo u objeto en merecedor de una estima elevada. En el caso de los seres humanos la excelencia hace mención a alguna capacidad o habilidad. La excelencia abarca diferentes aspectos tanto en lo personal, moral, académico o alguna disciplina artística. etc.
Pero como sinónimo de perfección resulta un reto, puesto que para alcanzarla es necesario que no existan errores, y necesitamos vencer obstáculos para conseguir tan elevada categoría.

Alcanzar este elevado nivel de perfección que nos sitúe en un nivel de excelencia conlleva un minucioso análisis y estudio de a dónde queremos llegar como personas, como profesionales, como líderes o directivos institucionales, tenemos que transformar viejos paradigmas y esto implica movilizar todas las dimensiones del ser humano a saber, son cuatro: Lo primero es la actitud. Yo quiero. Lo segundo es Saber. formarse, estudiar, prepararse, ser competente mentalmente, saber razonar bien, tener memoria sobre los procesos, protocolos y hábitos mentales que tenga que incorporar, pero eso implica una tercera dimensión, saber hacer, es decir poder. Querer, Saber, Poder. Si quiero, sé y puedo, ya he llegado bien lejos, pero hay una cuarta dimensión que es la Visión. Qué quiero.? Para qué me sirve todo lo anterior.? Para poder crear una utopía, la utopía puede ser un objetivo compartido por todos los miembros de una organización, una visión compartida. Séneca decía: «Si no sabes a que puerto navegas, ningún viento es bueno» Por lo tanto, tan importante como el querer, el saber y el poder hacer, es la voluntad de crear una visión, una realidad imaginada, cuando éstas cuatro variables confluyen opera la transformación que nos llevará a la excelencia. Sin embargo, debemos tener una inteligencia emocional que nos permita generar una voluntad de transformarnos continuamente, de dar nuestra mejor respuesta ante cualquier circunstancia por difícil que sea, pero esta es la diferencia que marca la diferencia. Las personas que logran transformar mucho su realidad desde lo profundo de su humanidad elegirán ser lo mejor cada día. Al conocimiento y a la habilidad, al saber y al saber hacer, lo llamamos el «talante» una persona con talento es competente porque sabe ejecutar, pero es paradójico, cuántas personas son contratadas por su talento y despedidas por su falta de talante, por su falta de actitud y de voluntad por alcanzar la excelencia. En el mundo en que vivimos actualmente en una situación crítica, el talento no diferencia, lo que diferencia cada vez más es la voluntad, la posición frente al otro, las ganas de resolver un problema, la voluntad de servir, de ser útiles, la amabilidad, y finalmente está la voluntad de crear una visión conjunta que integre esfuerzos, cuando eso se produce, cuando tenemos la competencia personal del querer que es aplicable a todo el universo de nuestra vida privada y profesional, entonces podemos decir que hemos atravesado un importante proceso para alcanzar la excelencia.

Por: Lucy Angélica García Chica
Lucy-Angelica-Garcia-Chica

Escritora y Poeta