La suspensión de Mercedes y Red Bull, en el punto de mira de los equipos y la Federación
Ferrari quizás no tiene el apoyo suficiente para seguir adelante con su reclamación

La FIA aclarará las dudas actuales sobre las suspensiones de 2017 antes de los tests del Circuit de Barcelona-Catalunya, que se disputarán a partir del 27 de febrero. Tras la carta a la FIA mandada las pasadas navidades por Simone Resta, responsable técnico de Ferrari, las suspensiones de Mercedes y Red Bull están en duda. Esto ha generado revuelo en el paddock y más tras la disparidad de opiniones volcadas sobre los sistemas de los equipos.

Mencionada la carta de Resta, Ferrari buscó desvelar ‘ante la ley’ el sistema que montaban tanto Mercedes como Red Bull. Eso causó que Charlie Whiting saliese al paso diciendo que las suspensiones de susodichos equipos contradecían a los puntos uno y dos del artículo 3.15 del reglamento técnico de la F1.

La queja señalaba una medida que era paralela al FRIC, sistema prohibido en 2014. El FRIC – Front and Rear Inter Connected – era un sistema que unía la suspensión delantera con la trasera de forma física y emulaba la famosa suspensión activa de los Williams a principios de los 90, o lo que es lo mismo: mantenía el fondo del coche de forma estable pese a los rasantes y baches del circuito, especialmente en la frenada, y beneficiaba a la aerodinámica en cada situación, así como a la velocidad punta – coche más bajo genera menos drag y por ello, más velocidad punta-. Ese vacío legal lo aceptó la FIA hasta que Ferrari se quejó con la carta. Desde entonces, la polémica legal ya está servida.

La semana pasada hubo una reunión para valorar y debatir si las suspensiones de los dos mejores equipos de la parrilla y la FIA las declaró dentro del reglamento.

¿CUENTA FERRARI SÓLO CON EL APOYO DE TRES EQUIPOS?

De acuerdo con la publicación alemana Auto Motor und Sport, Ferrari sólo encontró el apoyo de otros tres equipos, lo que no basta para que la FIA actúe por su propia voluntad. Eso significa que la Scuderia tendrá que aceptar la derrota u optar por procedimientos más formales para aclarar por completo si sus rivales han ganado ventaja de forma ilegal.

La disparidad de opiniones hizo acto de presencia. Esa falta de consenso deja un vacío legal importante, y cuanto antes se ‘rellene’, más margen de maniobra tendrán los equipos afectados. Por eso, la FIA quiere marcar unas pautas antes de los test de Barcelona, que empiezan en dos semanas.

En dicha reunión se propuso un retorno a una suspensión convencional – prohibición del sistema de Red Bull y Mercedes -, mantener la idea actual o un retorno a las suspensiones activas. Estas soluciones no convencieron a todos y las opiniones de los equipos eran muy distintas entre sí. La indecisión por parte de la Federación ha generado varias vías de actuación y tanto Red Bull como Mercedes trabajan en varios frentes: mantener la suspensión actual y una suspensión activa nueva; mientras en Maranello preparan el papeleo para las quejas para los test y el primer Gran Premio de la temporada.

El procedimiento es sencillo: según informa el portal estadounidense Motorsport.com, Whiting dará su opinión en las próximas dos semanas y con ello seguramente vaya un consejo sobre las pautas a seguir por parte de los equipos. Más allá de los consejos del director de carrera, lo importante llega con las decisiones. Éstas sólo pueden imponerse de forma unilateral por los comisarios deportivos en carrera o en la Corte de Apelación de la FIA.

A nivel conjunto, la normativa debe contar con aprobación unánime de los equipos de la parrilla. Actualmente esa unanimidad no parece viable, dados los intereses de las diferentes formaciones. La posibilidad de queja sigue abierta y puede que haya protestas formales en el GP de Australia si no se encuentra una solución. Si finalmente se declaran ilegales los sistemas ya desarrollados, se debería realizar una modificación bastante importante a contrarreloj durante la temporada 2017.

Muchos señalan a Ferrari como incapaces de igualar a Mercedes y a Red Bull, de ahí las quejas a la FIA. Esta hipótesis gana enteros, visto el rendimiento de los coches de Maranello en 2016, cuando los monoplazas de Milton Keynes les superaron en pista para hacerse con la segunda posición en el Campeonato de Constructores. Sea como sea, el tablero está puesto encima de la mesa y nadie querrá dejarse pisar.