La fiebre no está en la sábana

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Con un incremento del 12.5% respecto al año anterior, nuestra corporación edilicia aprobó la herramienta más importante para el funcionamiento y la inversión de la ciudad; el presupuesto 2018.

Un billón 631 mil millones de pesos con utilización y montos que solicitó el Alcalde Sergio Londoño, cuyo estudio tomó más de 60 días con el naufragio de muchas solicitudes realizadas por la comunidad, dada la rigidez de los recursos de destinación específica que ocupan el 84%, versus los de libre destinación que están alrededor del 16%; coyuntura que no permite grandes maniobras.

Todo lo anterior se suma a la solicitud de facultades para vigencias futuras de alimentación escolar, transporte y contratación de colegios privados requeridos por la ley para el 2018, que se llevan la mitad de los ICLD.

Hoy un encargo sin elección, podría servirnos de electroinversiograma en donde se confirmaría que definitivamente la ciudad de la costa caribe que más aporta al PIB es la que menos recauda y menos invierte con sus recursos propios, lo que da para pensar que el acto anómalo tendría que ser de doble vía.

Esta anemia económica es precipitada por la no liquidación real del impuesto sobretasa a la gasolina, pensado para el desarrollo de vías en nuestro país y que hoy en su gran totalidad se le endosa a Transcaribe limitando el arreglo y construcción de carreteras con recursos propios, avecinándose pérdidas y demandas por ser el distrito operador en un negocio mal concebido, y advertido por el órgano coadministrador del distrito.

Con lo anterior llamo la atención por el deseo expresado de profesionales idóneos en el Foro Semana que apuntaron a cátedra sobre ética electoral para saber elegir, unión de todos los sectores por un mismo derrotero; y de las mafias electorales que afectan a la ciudad. Expreso mi apoyo incondicional pero recuerdo, si el objetivo de los foros es trabajar por la inclusión y la inequidad, hay que aperturar para que el concejo exponga su punto de vista como ponente, lo cual obligaría a su preparación y a la exposición pública de responder ante un auditorio calificado.

Yo me pregunto de qué sirve lo expresado si las herramientas fundamentales para el desarrollo de la ciudad no finalizan. Un PEMP que para ser terminado necesita aproximadamente 13 funcionarios a lo cual hoy solo tiene 4 con vencimientos próximos de algunos por su forma contratada; se carece de un geógrafo, un abogado dedicado específicamente a la materia urbanística y de un grupo de levantamiento de información. Qué hacer con el silencio de Planeación Nacional que no ha asumido públicamente la financiación de estudios de riesgos requeridos para el POT de la ciudad.

Bueno sería ver inversiones de las grandes empresas que siembren obras visibles como el colegio de Shakira, porque mientras (con razón o sin ella), el látigo cae una y mil veces sobre un solo segmento, otros hacen su agosto a la mejor canción de Roberto Anglero, “Si Dios fuera negro mi compae”.