Un techo de gasto, motores más sencillos y menos bonificaciones para los equipos punteros: los dueños de la Fórmula 1 presentaron ayer el plan de futuro que quieren implementar a partir de 2021 para fomentar un deporte más barato y dar a las escuderías más modestas la oportunidad de ser competitivas.

Los principales afectados de este nuevo reglamento serían Mercedes y Ferrari, los mejores equipos de los últimos años. Por eso, se reunieron justo después de que la Fórmula 1 expusiera su proyecto en el circuito de Sakhir, donde este fin de semana se celebra el Gran Premio de Bahréin.

Maurizio Arrivabene y Toto Wolff, jefes de Ferrari y Mercedes, respectivamente, debatieron junto al triple campeón mundial Niki Lauda, ahora en la cúpula del equipo alemán, sobre las reformas que hay encima de la mesa.

Liberty Media, la empresa que adquirió los derechos de la serie de carreras hace un año, se había reunido antes durante 75 minutos con representantes de las diez escuderías para revelar sus planes.

“La Fórmula 1 es un deporte con una historia rica. Queremos preservar, proteger y mejorar esa historia dando rienda suelta al potencial de la Fórmula 1… Nos impulsa un deseo: crear la marca deportiva líder de mundo”, señaló el director general de la Fórmula 1, Chase Carey, en un comunicado.

La presentación se centró en cinco aspectos: ingresos, normas y reglamentos deportivos y técnicos, costes, unidades de potencia y gobierno.

La revista alemana “Auto, Motor und Sport” reveló que el techo de gasto que se establecerá será de 150 millones de dólares por equipo y temporada. No obstante, en esa suma no estarían incluidos los salarios de los pilotos.

“Los equipos deberán asmilar ahora nuestras propuestas y después arrancará el debate”, dijo el director deportivo de la Fórmula 1, Ross Brown. La cuestión será ver si Ferrari y Mercedes quieren participar de la discusión o si deciden posicionarse directamente en la oposición.

A las dos escuderías no les convence ni el techo de gasto ni que los motores sean más sencillos y baratos que con el actual reglamento, vigente hasta 2020 y firmado en su momento por Bernie Ecclestone, el anterior mandamás de la Fórmula 1.

“Si el deporte se va a convertir en un tipo de supermercado, entonces no me interesa”, dijo recientemente el dueño de Ferrari, Sergio Marchionne, que no asistió ayer a la reunión en el circuito de Sakhir.

“Hay puntos que llegan con retraso, otros son necesarios y otros suponen un desafío enorme”, indicó por su parte Wolff, al tiempo que especificó que los planes presentados ayer son únicamente un borrador.

Sin embargo, no descartó una posible salida de Mercedes de la Fórmula 1 si finalmente se aprueba el techo de gasto y se simplifican los motores.

El objetivo de la reforma de acuerdo al proyecto de los nuevos dueños no es perder a escuderías como Mercedes o Ferrari, sino abrir el abanico y atraer a nuevas marcas, como por ejemplo Porsche.

Los dirigentes de Liberty Media, que cuentan con el apoyo de la mayoría de los equipos, quieren motores más ruidosos, que haya más adelantamientos y que el papel del piloto sea más importante que ahora mismo. En resumen, más espectáculo para que se enganchen más aficionados a las carreras.