En el aspecto científico, los investigadores de la edad moderna, se empezaron a remitir a los métodos científicos (pluralizamos, pues no existe un solo esquema del método).

En los métodos científicos se toman en cuenta las hipótesis y teorías; pese a lo anterior, a menudo los mismos científicos caen en contradicciones, así por ejemplo, Stephen Hawkins mientras hablaba de la teoría de la relatividad, otras veces la llamaba ley de la relatividad, lo mismo hizo cuando se refería a la gravitación. Además, cuando se intenta aceptar la ley general de la relatividad, en varios puntos se anula la “teoría” gravitacional. O sea, falta claridad en la comunidad científica, sobre todo en el momento de valorar ¿cuándo? se está en presencia de una ley (que en buen principio debería ser inamovible), y ¿cuándo? se está ante una teoría e hipótesis que están sujetas a cambios y reformas o replanteamientos.
Fuera de todo eso, lo que sí debiera valorarse como ley absoluta es, que el universo fue creado por Dios, o sea, el mismo big bang o explosión que generó las formas cósmicas tuvo un autor real.

En el relato de la Creación presente en el libro de Génesis 1-14, pese a que los hombres de ciencia consideran la Santa Biblia como un simple libro de fe, en realidad contiene verdades que pueden corroborarse científicamente. Esencialmente en Génesis se dice que Dios, el primer día creó el cielo (implica universo), luego la tierra, la luz se separa de la oscuridad (el ciclo de rotación terrestre), el segundo día se forman los mares y continentes y el tercer día aparecen las plantas (protocélulas vegetales).

El cuarto día aparece el sol y la luna, las estrellas; el quinto día surge la vida primitiva en el mar, aparecen las aves, y el sexto día Dios crea al hombre.

Si comparamos algunos párrafos de la primera parte del Génesis, con respecto a la segunda parte, encontraremos algunas contradicciones, pero se cree que eso se debe, a que el Génesis fue un libro que compendia a dos o más autores. Fuera de eso, lo más importante de entender es que, existe un fundamento creador, de naturaleza espiritual que es Dios mismo, y esa es la gran ley natural.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Escritor y comentarista de temas cotidianos