La historia detrás de esta maravillosa foto que ha dado la vuelta al mundo

Umberto Eco decía de la paternidad que “en lo que nos convertimos depende de lo que nuestros padres nos enseñan en los ratos perdidos, cuando no están tratando de enseñarnos”.

Lamentablemente, cada vez es menos frecuente que los progenitores pasen horas con sus hijos, lo que se ha sustituido por el llamado como “tiempo de calidad”, que se centra en practicar actividades juntos en las que el padre deposita toda su atención pero que tienen una duración muy corta.

Quizá por esa ausencia de momentos mundanos en la convivencia entre padres e hijos se haya popularizado la fotografía que abre este artículo y que, como se puede ver, representa a un padre calándose hasta los huesos mientras sujeta un paraguas con el que cubre a su hijo que, de esa forma, se encuentra protegido ante la lluvia.

Una tierna estampa, probablemente tomada en Vancouver, que rápidamente ha circulado por internet como un buen resumen de lo que hace un buen padre: la capacidad de sacrificio y el absoluto rechazo al egoísmo.

Muchos han visto en la tierna imagen aquello que sus padres no fueron capaces de ofrecerles: un modelo de comportamiento. Como explica un usuario que ha reproducido la fotografía, en eBaum’s World, “mi padre no estuvo ahí cuando era un niño, ¿puedo ser un buen hijo?”, tal y como recoge The Independent. La respuesta es clara: “Su padre está haciendo mucho más que mantenerle seco. Está enseñándole a poner a los demás por delante suyo”. No hay mejor enseñanza que la que se lleva a cabo por las propias acciones.


Permitida su reproducción total o parcial citando la fuente