La ideología del antifaz

“No hay más necio que el sabio en su soberbia, ni más humilde que el que escucha y calla. No hay más injusto que el juez sobornado, ni peor justicia que la que no hace cumplir la ley”

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cartagena

Sociedades como la cartagenera y la bolivarense que han vivido toda la vida negándose, escondiéndose y enmascarándose, han hecho del acomodo y de la vista gorda el hilo argumental de su existencia.

Son varias las características culturales de nuestra sociedad, pero la que más ha predominado ha sido la “hipocresía” donde sobresale buscar culpables donde se sabe que no los hay, darle las espaldas a los hechos y callarse. Y hay doctrinas que viven alimentando el uso de la “la ideología del antifaz” como son la complicidad, el acomodo y el “mejor no te metas en eso”, han sido y serán modos de ser de sociedades falsificadas como la nuestra que carece de instituciones, sin verdadera ciudadanía, sin militancia cívica que es lo contrario de la política.

Nuestra sociedad ha desarrollado la habilidad de fingir y la costumbre de aplaudir mientras se murmuran maldiciones, o se derrumba cuando cualquier tragedia pone en evidencia que todo era oropel o posturas petulantes y que todo era pura palabrería. Algo anda mal, se ponen un antifaz para caminar dizque escondido de la alta corrupción en la ciudad y en el departamento haciendo ver que no saben nada convirtiéndose en el cáncer de nuestra democracia.

En la ideología del antifaz, muchos asoman las orejas del lobo para después andar entre carreras y sustos para finalmente comenzar a inventar o justificar sobre los hechos ocurridos oyéndoles decir: no somos culpables de nada, los malos son los otros, no tengo nada que ver con eso, o esta culpa es ajena, mía no es, entre otras. Las grandes tragedias tienen, en medio de las calamidades que provocan, la virtud de quitar los velos y exhibir las verdades de una sociedad como la nuestra que se niega a mirarse como es.

Para todos los gobernantes y funcionarios que andan con su antifaz saben que pueden seguir haciendo de las suyas con el tesoro público, porque en nuestros tribunales de cuentas existen son lápices sin punta que sirven de refugio de recomendados del poder, sin independencia pero con promesas de progreso como sucedió en la contraloría distrital y en la departamental en la administraciones anteriores por donde pasaron funcionarios que avanzaron rápidamente en su carrera política, tras revisar con “eficiencia” las compras, licitaciones, pagos y otras operaciones que el gobierno hacia a través de sus oficinas. Esos organismos de control deberían ser técnicos, independientes e imparciales, pero en realidad son y serán parte del escudo protector de la clase dirigente gobernante.

Los aventureros con antifaz, que son los llamados “padres de la corrupción” y la complicidad es, porque no es un secreto para nadie que los corruptos pululan por doquier, haciéndose precisamente “ricos” en poco tiempo a la vista del pueblo y nadie dice nada, porque la gente que también se pone su antifaz se convierte en mudo, sordo y ciego, en razón de que están de alguna manera participando en el gobierno, fundamentándose la complicidad de todos los cartageneros y bolivarenses, aunque la corrupción no le esté beneficiando en nada.

Estas son verdades amargas, cosas que son peligrosas, porque a nadie le gusta escuchar lo que una forma u otra puede hacerle daño o por lo menos molestarlo. Nosotros no estamos señalando a nadie en particular, pero se sabe que los corruptos tienen amigos por todas partes, por lo cual finalizo este artículo periodístico con este refrán: “Cada ladrón juzgara por su propia condición” y punto………


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