La inesperada popularidad del pop coreano en Chile

El fanatismo por la música del género llamado K-pop se ha hecho sentir en distintas partes del mundo con fuerza, pero Chile representa una conquista inverosímil. La visita reciente al país de la banda conocida como BTS desató una locura y rompió récords.

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Si alguno de ustedes estuvo mirando la televisión chilena un viernes de marzo por la mañana, pudo haberse topado con una escena sorprendente: la interrupción de un noticiero a causa del pop coreano.

La reportera de Chilevisión se encontraba en el interior del Aeropuerto Internacional de Santiago, haciendo todo lo posible por echar un vistazo a BTS —una abreviatura del término coreano Bangtan Sonyeondan, o “boy scouts a prueba de balas” en español— una de las bandas compuestas por algunos de los chicos más famosas del llamado K-pop, que llegaba a la ciudad para presentarse en sus conciertos del 11 y 12 de marzo, cuyas entradas ya estaban agotadas. La reportera no pudo obtener una declaración del grupo, pero su camarógrafo consiguió una buena toma de los chicos, mientras ellos y su enorme séquito pasaban entre hordas de fanáticos que gritaban y ondeaban banderas. El camarógrafo también se encontró con una joven cuyo rostro sonriente parecía estar a punto de estallar en lágrimas. “¿Valió la pena esperar?”, le preguntó la reportera. “Sí”, respondió la niña, con la voz entrecortada pero feliz. “Valió la pena esperar toda la noche”.

El K-pop ha llegado con fuerza a distintas partes del mundo, pero Chile es una conquista reciente y algo inverosímil.

Ninguna de las estaciones de radio tradicionales ha mostrado interés en pasarlo. Hasta ahora, las importaciones musicales del país han adoptado tendencias musicales latinoamericanas como el reguetón y el hip-hop, o el pop estadounidense. Luego están las sensaciones nacionales como Mon Laferte (conocida por su mezcla experimental de blues y rock electrónico), Camila Moreno (una cantante y compositora de pop alternativo) y Gepe (un cantante folk-New Age que mezcla, entre otras influencias, la música andina de los años 60 y 70 con pop electrónico).

Así que BTS y sus pares se han visto obligados a colarse a través del internet. Un punto de entrada importante ha sido Coca-Cola FM, la plataforma de radio en línea del gigante de los refrescos, con una audiencia diaria estimada de 40.000 radioescuchas chilenos. Todos los viernes, la red dirige un programa de K-pop conducido por Rodrigo Gallina, un conductor y animador de ese país.

Las redes sociales también han desempeñado un papel tremendo: BTS tiene más de cinco millones de seguidores en Twitter, y hasta la fecha ha pasado 22 semanas en el número uno en la lista Social 50 de Billboard, que clasifica la actividad global en línea de los sitios web de fanáticos, así como sus reproducciones semanales de canciones. Una cuenta de Twitter chilena dedicada a BTS y dirigida por tres fans publica regularmente traducciones al español de artículos sobre la banda, así como las publicaciones de esta en las redes sociales. Algunos fans chilenos se sintonizan directamente a la popular aplicación coreana V, donde los artistas transmiten en vivo videos a los que fanáticos de todo el mundo pueden unirse para hacer preguntas (el canal de BTS tiene más de 4,7 millones de seguidores).

La banda BTS durante un concierto reciente de su gira Wings, con la cual viajaron a Chile y Brasil.

La popularidad en línea de la banda se había vuelto tan arraigada en Chile que los promotores de la gira ni siquiera se molestaron en promover el evento de mediados de marzo en medios tradicionales. Los fanáticos esperaron afuera de la taquilla del estadio para comprar boletos, que estaban entre los 38 y 212 dólares, hasta con una semana de anticipación. Los 12.500 boletos para lo que se suponía sería un solo concierto se agotaron en un tiempo récord de dos horas.

“La rapidez de esas ventas nos hizo comenzar inmediatamente los preparativos para un segundo concierto”, dijo Gonzalo García, el director ejecutivo y fundador de oiX Produccciones, dedicada en llevar artistas asiáticos a Chile y otros países latinoamericanos. NoiX terminó por publicar anuncios impresos durante ocho días en el diario La Tercera, pero simplemente lo hizo para agradecer a los fans que habían comprado los boletos.

Los Backstreet Boys, One Direction y los Jonas Brothers han tocado en Chile, pero las bandas coreanas de chicos son un fenómeno reciente que comenzó a estar presente en el país a partir de 2012. Antes de sus presentaciones de marzo, BTS había dado un concierto en Chile como parte de su última gira, en agosto de 2015, pero los promotores reservaron solo la mitad del Arena Movistar. En los meses siguientes, la popularidad del grupo se disparó en el mundo del K-pop —el álbum Wings fue el más vendido en Corea del Sur en 2016—, pues al parecer sus fans en todo el mundo se identifican con el sonido cada vez más pulido de la banda, así como con sus mensajes positivos.

“Hablamos de nuestra propia agitación y crisis mentales lo más honestamente posible en la música y (de cómo) nos acompaña a medida que envejecemos”, dice Rap Monster, uno de los miembros de la banda. “Creemos que los fans chilenos tienden a identificarse con esos valores, tal vez un poco más que los aficionados de otros países”, agregó.

Los encargados de la banda están encantados y se esfuerzan por encontrar mediciones adecuadas para captar el alcance de la manía BTS en Chile. Hay dinero en juego, por supuesto; García dice que las ventas de boletos de la serie de conciertos de dos días de este año “superaron los dos millones de dólares”, y esta cifra ni siquiera incluye los ingresos de la enorme cantidad de mercancía BTS (como una varita brillante de 45 dólares o un abanico con los rostros de los miembros de la banda impresos en él por nueve dólares), que se vendieron en la arena.

Para el sello discográfico surcoreano de BTS, Big Hit Entertainment, la medida más notable es la recepción que han tenido en línea. “Hemos cotejado las estadísticas de canales de redes sociales para confirmar el nivel de lealtad y la base de fans en el país”, dice Yandi Park, gerente de conciertos de Big Hit. “Sí esperábamos tener buenas ventas de boletos porque los promotores también estaban seguros… pero no anticipamos que se vendieran en cuestión de minutos”. Luego están las expresiones orgánicas del fervor de los fanáticos: en parques y sitios públicos en todo Chile, miles de fans comenzaron a reunirse con frecuencia para aprender coreografías de K-pop juntos.

Sin embargo, la medición más impresionante es quizá también la más alarmante. Los propietarios del Arena Movistar le dijeron a García que los gritos del público durante los conciertos de BTS de este año —en momentos en que la banda ni siquiera estaba tocando— alcanzaron los 127 decibeles, más allá del nivel de ruido en el que la pérdida auditiva permanente se convierte en una preocupación seria. El promotor lo reporta con orgullo como el sonido más fuerte jamás registrado en ese auditorio. “Tan solo los gritos de la audiencia”, repite García, con una nota de asombro que se escapa en su voz. “Fue una locura”.

Por JEFF BENJAMIN
Jeff Benjamin es el columnista especializado en pop coreano de Billboard y editor digital sénior de Fuse. Ha escrito para Rolling Stone y The Hollywood Reporter.

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