Hay términos que se aplican a las personas dependiendo de si se les quiere ensalzar o perjudicar; incluso le otorgan a un personaje una connotación que nunca ha tenido. Según Wikipedia, “El término izquierda política, como el de derecha política, tiene su origen histórico en la votación que tuvo lugar el 14 de julio de 1789 en la Asamblea Nacional Constituyente surgida de la Revolución francesa, en la que se discutía la propuesta de un artículo de la nueva Constitución en la que se establecía el veto absoluto del rey a las leyes aprobadas por la futura Asamblea Legislativa. Los diputados que estaban a favor de la propuesta, que suponía el mantenimiento de hecho del poder absoluto del monarca, se situaron a la derecha del presidente de la Asamblea. Los que estaban en contra, y defendían que el rey solo tuviera derecho a un veto suspensivo y limitado en el tiempo, poniendo por tanto LA SOBERANÍA NACIONAL por encima de la autoridad real, se situaron a la izquierda… El concepto de izquierda política es una clasificación sobre las posiciones políticas que tienen como punto central LA DEFENSA DE LA IGUALDAD SOCIAL, frente a la derecha política que considera las diferencias sociales como algo inevitable, normal o natural”.

La definición deja dos conceptos para comprender a qué organización o personaje se le puede calificar de ser de izquierda: la defensa de la soberanía nacional y la igualdad social. La dirigencia que ha gobernado a Colombia durante más de cien años, con muy contadas excepciones, han sido vasallos de los Estados Unidos, que tienen bien clara su filosofía: “América para los americanos” y “Estados Unidos no tiene amigos, sino intereses”, que aplica y utiliza de diferentes formas para ejercer su poder. Colombia es uno de sus “patios traseros” que no está dispuesto a perder y eso quedó evidente en los pasados comicios electorales. Entre las tácticas de EEUU está graduar de izquierdistas a quienes nunca lo han sido, con el objetivo de sostener su dominio, cuyo poder imperialista ejerce con la deuda externa, la banca multilateral, las imposiciones del Fondo Monetario Internacional, los tratados de libre comercio, y la nueva adhesión a la Organización para la Cooperación del Desarrollo Económico –OCDE– y la Organización del Tratado de Atlántico Norte –OTAN–, entre otras.

De hecho, los dos programas de los candidatos a la presidencia de Colombia finalistas Iván Duque y Gustavo Petro, éste supuestamente de izquierda, no tienen ni una mención a la defensa de la soberanía nacional, y sobre la igualdad social, lo único que proponen es maquillajes al libre mercado, que materializó la privatización de todos los derechos fundamentales y esenciales de la población. Así, a pesar de las declaraciones contundentes de Petro a El Tiempo, el 3 de junio de 2018: “– ¿Entonces Gustavo Petro no es comunista? –Yo no soy socialista soviético y nunca fui militante comunista. Eso es anacrónico. – ¿Y socialista? –Tampoco, porque estamos planteando es el desarrollo del capitalismo. –O sea, ¿usted qué es?, ¿Liberal? –Profundamente”, nos lo quieren seguir ofertando como la figura de la izquierda colombiana. Por el contrario, el programa de Coalición Colombia contempla la revisión y reversión de los Tratados Comerciales que le sean contrarios al interés soberano de los colombianos. ¡La defensa de la soberanía nacional es un asunto de principios!

Por: José Arlex Arias Arias
Comunicador Social – Periodista
José Arlex Arias Arias