Sí, Trump es un monstruo. Lo podemos comparar con presidentes como Gerhard Schröder (Alemania 1998-2005), Olisegun Obasanjo (Nigeria 1998-2001) ,Taskin Shinawatra (Tailandia 2001-2006), por su nefasta y negligente actuación o Joseph Estrada, de Filipinas (1998-2001).

De Gerhard Schröder un egocéntrico pero simpático, populista y mediático muy cercano a Putin del que llegó a afirmar sin desvelos que “Putin era un demócrata “sin tacha” y que fue uno de los peores gobernantes reconocidos del mundo.
Joseph Estrada un antiguo actor de éxito, con vocación de cantante, mujeriego y populista que fue condenado a cadena perpetua por delitos de corrupción y abuso de poder. Se le acuso de amasar durante su gobierno una fortuna cercana a los 87 millones de dólares, acumulados por medios no lícitos.

Thaksin, un empresario de ascendencia china que comenzó a amasar su fortuna en los años ochenta vendiéndole ordenadores a la policía de su ciudad natal. Cuando esté llegó al poder emprendió esas reformas movido por un deseo atraer a los votantes. Un mandato que no estuvo exento de brutales violaciones de los derechos humanos. Se calcula que, en la guerra contra las drogas de 2003, la policía asesinó a más de dos mil presuntos traficantes de poca monta en ejecuciones extrajudiciales. Sus políticas de mano dura en las provincias malayo-musulmanas del sur no hicieron más que exacerbar el antiguo conflicto entre los separatistas y el Estado tailandés hasta adquirir las dimensiones de una guerra civil de baja intensidad. Gobiernos que utilizaba La compra de votos para conseguir sus propósitos.

El primer problema de Trump es que nunca había tenido que demostrar su virtud en un entorno de carácter colectivo y cuando accedió al poder no tenía experiencia política alguna, más allá de apoyar diferentes campañas económicamente.

La muestra de su forma de gobierno, mentirosa, populista, mujeriego y con altos grados de egocentrismo, muy lejos de las posiciones moderadas de otros gobernantes. Un presidente que ha generado una grave crisis y que ha decidido gastar sin conocimiento en aventuras temerarias, como el ejército para el especio exterior y otras excentricidades similares.

El presidente que puede pasar a la historia por promover un estado de Sitio.

Además, hay otro punto común con todos ellos su proximidad a Putin. Basta recordar el acceso a su puesto y la presunta trama rusa.

Otro motivo de su locura es la frivolidad con la que el expresidente se ha tomado todos los temas relacionados con el cambio climático, que junto a Aznar y al ex presidente checo Vaclav Klaus, con un programa con una fuerte carga xenófoba que puede hacer un avance preocupante de la extrema derecha en toda Europa y sobre todo en los países del este, al calificar el calentamiento global como una nueva religión, cuando es una clara y triste realidad.

Trump con claras connotaciones racistas y que está incrementando la tensión en algunos lugares de Estados Unidos hasta puntos unisitados.

Según la psiquiatría actual, Trump presenta el perfil de un perfecto psicópata de manual. Alguien carente de remordimientos, sin empatía y que se cree por encima del bien y del mal y que recuerda ligeramente a Calígula, Emperador romano conocido por sus excentricidades y locuras cuando afirmaba a Suetonio: “Recuerda que todo me está permitido, y con todas las personas”.

Demasiadas coincidencias y puntos en común con diferentes políticos mundiales que pueden aportar serias y peligrosas derivas a los estados democráticos.

Estas actitudes ponen en serio peligro los gobiernos democráticos y precisamente en la cuna de las mismas. Como ciudadanos globales debemos procurar proteger nuestro más ansiado valor que se llama LIBERTAD y DEMOCRACIA y no permitir las acciones de determinados políticos mundiales desde las urnas y nuestras posiciones de fuerza legítimas.

Por: José Luis  Ortiz