Cuando un país necesita dinero para sostener su aparato público, recurre a varios medios de financiamiento. Por eso se da la emisión de bonos para colocarlos ante el público. Dichos bonos comúnmente son a largo plazo y con tasas de interés fijas, con porcentajes que pueden oscilar entre 2 y 18 % anual.

También, se da emisión de bonos de deuda pública de parte de la Tesorería Nacional. Aquí, las tasas de interés pueden ser dictadas por la Tesorería Nacional o por el Banco Central de un país y esas tasas tienen carácter fluctuante conforme a las condiciones económicas internas (inflación, producción nacional, índice de déficit fiscal y depreciación monetaria), principalmente, aunque a veces los factores externos influyen.

Empero, los bonos emitidos por el gobierno, no siempre atraen a muchos inversionistas, sobre todo cuando la economía va en declive. Entonces, provoca que un Estado se vea corto en captación de dinero, entonces debe recurrir a colocar bonos en el exterior.
En el caso de Costa Rica, el gobierno debería adquirir bonos de las grandes empresas privadas para obtener ganancias por concepto de intereses. O sea, en lugar de ofrecer tantos bonos, debiera invertir en el sector privado, sin que eso implique nacionalizar las empresas privadas. Además, se puede tener la ventaja de que, los recursos monetarios del Estado estarán mejor administrados por el sector privado.

Luego, en el proceso de estabilización de la moneda nacional frente a las divisas, ocurren una serie de factores, algunos favorables y otros adversos. Pero lo peor del asunto es cuando la depreciación monetaria alcanza altos niveles, por ejemplo, si el Banco Central y el resto del sistema bursátil sufren el déficit en la balanza de pagos, corren el riesgo de agotar sus divisas (el dólar por ser la moneda de intercambio comercial del mundo).
Entonces, el sistema bancario debe tratar de tener mayores reservas de dólares, pero sí hay inflación, no siempre la moneda nacional podrá cubrir su equivalencia por los dólares, y allí es donde se genera por efecto creciente la devaluación monetaria nacional. Como vemos, la situación es complicada y está sujeta a fenómenos y “accidentes” económicos (fuerte endeudamiento externo, pérdidas en la producción nacional, desempleo, gasto público excesivo, entre otros aspectos).

En el caso del endeudamiento externo excesivo, a menudo se da porque el país no tiene verdadera capacidad para financiar sus propios gastos e inversión de infraestructura pública (carreteras, puentes, hospitales, pagos de planilla, entre otros). Claro, los bancos internacionales que prestan esos dineros, son en gran parte culpables, ya que no siempre les ponen condiciones a los países, para que ordenen las finanzas públicas.

Otras veces, los bancos centrales emisores de moneda y rectores de la macroeconomía, optan por medidas sucias cuando compran y venden divisas de forma usurera y caen en un “secretismo” nocivo, pues no informan al público los parámetros del manejo monetario, ni de la situación económica real de la nación, tal hecho es al menos muy notorio en una país como Costa Rica.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos