La medalla Pedro Pascasio

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Estamos próximos a conmemorar un aniversario más de aquella actitud valerosa del imberbe y valeroso campesino boyacense, Pedro Pascasio Martínez, el mismo que no se “torció”, como se dice ahora, ante el soborno que le ofreció el vencido José María Barreiro, el militar y comandante del ejército español, al darse cuenta que lo había descubierto oculto bajo las piedras donde cobardemente se escondía por la derrota que las tropas neogranadinas le habían asestado en la Batalla del Puente de Boyacá.

Aquella noche del siete de agosto de 1819, el sometido español le ofreció una bolsa con monedas de oro a Pascasio, adolescente soldado y cuidador de caballos de la tropa emancipadora, que rehusó recibirla y por el contrario optó por amarrar al militar y levarlo prisionero a lomo de mula ante su jefe, el Libertador, Simón Bolívar.

De manera innegable, Pascasio Martínez, con su leal y honrada actitud fue uno de los que en gran manera contribuyeron con la definitiva derrota del tiránico y opresor imperio español, por cuya conducta intachable fue ascendido a Sargento y posteriormente el Congreso de Colombia de 1880 honró su hazaña y terminó pensionándolo con una mesada mensual de 25 pesos.

De manera noble, quizás, pero irónica, y como premio que pretende estimular la lucha contra la corrupción y la sensibilización y difusión de los valores éticos que deben inspirar la transformación moral de la República, el Congreso de Colombia, bajo la presidencia del senador Mario Uribe aprobó con la Ley 668 de 2001, la creación de la “Medalla Pedro Pascasio Martínez de Ética Republicana” y la “Medalla Luis Carlos Galán de Lucha Contra la Corrupción”, para que fuera entregada todos los 18 de agosto en memoria a la fecha del asesinato de este dirigente político.

El tiempo que ha pasado de aquel memorable suceso de Pedro Pascasio, es de ciento noventa y nueve años; y del fatídico asesinato del candidato a la Presidencia, Luis Carlos Galán, veintinueve; viéndose a las claras que los nobles propósitos consignados en la norma legislativa buscando que se emule la decencia y honradez en el manejo de lo público y lo privado, deja como resultado que poco ha surtido efecto. Así lo demuestran los acontecimientos de inmoralidad administrativa que día a día nos asombran cada vez más y no parecen llegar a su punto final.

Por todo esto, y cavilando sobre el cada vez mayor deterioro moral y la pérdida de principios de los que llegan a posiciones de manejo y administración de lo público, no podemos dejar de preguntarnos, ¿Qué pasó? ¿Cuándo se extraviaron en los servidores públicos aquellas buenas costumbres y respeto que engalanaba a los que otrora administraron y nos gobernaron?

No podemos dejar de preguntarnos, ¿será que los funcionarios del distrito de Cartagena, Concejales, alcaldes y ediles; así como los de la gobernación de Bolívar y sus diputados conocen del loable comportamiento de Pedro Pascasio?

¿O será que los depravados que se sustraen el dinero de la salud, la educación, el deporte, del alimento de los niños, o aceptan sobornos, tendrán información de lo que hizo el humilde palafrenero del Libertador?

Por: Álvaro Morales
alvaro morales 2018