En la primera parte del siglo 20 se evidenció el notable desarrollo de Japón, tanto en lo económico como en lo militar. Entonces, para las grandes naciones del mundo como Estados Unidos, Francia, Italia y Alemania entre otras, fue sorprendente mirar a un pequeño país (un archipiélago de poca extensión geográfica), el cual se ponía a la altura de naciones muy desarrolladas.

Pero las razones estuvieron en una serie de factores antecesores, aunque es de entenderse que el espíritu de los japoneses siempre ha sido de lucha y progreso, a pesar de que durante muchos siglos se mantuvo muy aislado comercialmente, con respecto a otros países.

La historia recoge que hacia el siglo 16 los Portugueses intentaron la relativa apertura comercial con Japón, sin embargo en 1853 los Estados Unidos convencieron a los “nipones” de iniciar una amplia actividad mercantil que luego se convirtió en una significativa potencia productiva industrial. Además, paulatinamente la influencia de la Revolución industrial que había nacido en Inglaterra hacia el siglo 18 nutrió a Japón, el cual a finales del siglo 19 empezó a aprovechar al máximo sus modestos recursos agrícolas y minerales para el desarrollo industrial y de alta tecnología.

Sin embargo, ésta nación ante el acelerado crecimiento de población empezó a ejercer una política expansionista para buscar mayores territorios de cultivo y de explotación mineral, entonces se vio en la tentación de constituir un poderoso ejército, por eso entre 1931 y 1932 Japón invadió la región de Manchuria y en los años siguientes se extendió hacia otras regiones de la gran China.

También, dado que Japón es un conjunto de por lo menos cuatro islas mayores (Hokkaido, Kiushu, Shikoku y Honshu donde está Tokio) se valió de eso para constituir una de las flotas de guerra más poderosas y temidas durante la segunda Guerra Mundial, con intenciones de lanzarse a la conquista de gran parte del archipiélago del Pacifico.

Pero por esos peligros, en 1941 los Estados Unidos exigieron a Japón retirar sus fuerzas de ocupación continental de China e Indochina, sin embargo la posición obcecada de los japoneses hace que el 7 de diciembre de ese año sin previo anuncio de guerra, atacasen a la flota estadounidense anclada en Pearl Harbor, y con eso se inició la guerra entre ambos países que culminaría con la derrota y devastación económica y material de Japón en 1945, con el lanzamiento de las dos terribles bombas atómicas de los Estados Unidos.

Posterior a este conflicto, los Estados Unidos y sus aliados impusieron un relativo control y medidas de limitación militar a Japón, luego en las décadas de los 50 y 60, mediante varios tratados internacionales de paz los japoneses se comprometieron a respetar a sus países vecinos y con eso las naciones aliadas le otorgaron a Japón paulatinamente, su independencia. Ante esa realidad, la nación del “Sol Naciente” debió comprender que de ahora en adelante podía levantarse con una nueva clase de guerra o etapa, cuya lucha debería ser de agresividad productiva, comercial y tecnológica en lugar de conflictos armados.

Y a pesar de que en la actualidad este país no puede suplir el autoabastecimiento industrial y alimentario de sus habitantes y deba importar algunos bienes y materias primas, aun así su potencial agrícola es todavía la base de su desarrollo, luego la actividad pesquera le permite exportar productos del mar, y son muy modernas sus industrias de textiles e infinidad de maquinaria y equipos eléctricos, electrónicos, de informática y robótica, de todas maneras dada la buena fama de su tecnología, en estos momentos eso le ha permitido a esa Nación establecer importantes fábricas filiales y empresas en otros países, y debido al fortalecimiento de su economía, se ha alcanzado un notable empuje bursátil, por eso la Bolsa de Tokio es una de las más importantes en el mundo.
Respecto, a los aspectos sociales estos no han sido abandonados, por eso a la educación pública se le ha dado gran apoyo, donde la disciplina y el alto conocimiento en todos los campos, (agropecuarios, artísticos, culturales, científicos, filosóficos y espirituales) son la esencia de su buen desarrollo humano.

Lo anterior, puede hacernos entender que, no siempre importa el tamaño geográfico de un país u otras condiciones a veces no tan favorables, en cambio se puede salir adelante con lo que se tenga a la mano, o sea, tanto en lo material como en lo intelectual para aprovechar todos los recursos y aplicarlos de la mejor manera. Por eso, en lo que concierne al equilibrio ecológico, este país hace importantes esfuerzos mediante la cultura del reciclaje, protección de sus bosques y descontaminación de sus ríos.

Gracias a factores tan positivos como los mencionados, Japón es ejemplo para otros pequeños países como Taiwán, Corea del Sur y Malasia los cuales en los últimos años han fortalecido su desarrollo social, económico y tecnológico.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos