Un texto del poeta latino Juvenal nacido en el año 50 d.C. dice: “Se debe orar para que se nos conceda una mente sana en un cuerpo sano (mens sana in corpore sano)”. Lo anterior, implica que, a Dios se le deber pedir que nos sane (según su voluntad), primero espiritualmente y luego en el cuerpo. Por eso Jesucristo, muchas veces antes de sanar perdonaba a los enfermos sus pecados, o sea, les limpiaba su alma integralmente (les liberaba de sus pecados y de sus traumas).

En Carta de Santiago 5: 4-l5 aparece: «¿Está alguno enfermo? Llame a los presbíteros de la Iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración hecha con fe le devolverá la salud al enfermo, y el Señor lo levantará y si ha cometido pecados se le perdonarán».

Los postulados de la homeopatía, consideran que el tratamiento a las personas se debe abordar desde un aspecto psicosomático, pues la mente es capaz de enfermar o de curar el cuerpo. Ahora se sabe que, el estrés crónico provoca problemas hepáticos, hipertensión, entre otros males.

Además, el aparato intestinal es muy propenso a sufrir cuando el individuo tiene fuertes cargas emocionales o problemas (preocupaciones), sobre todo de índole económico o está extenuado por exceso de trabajo intelectual, principalmente. Y es que, el intestino tiene una función neuroentérica, en otras palabras tiene estrecha relación con el cerebro.

Se dice que, la acupuntura es una buena terapia para la mente enferma, pues ayuda a equilibrar la energía vital denominada “qi”, según la ancestral cultura china; entonces ese qi recorre el torrente sanguíneo, y si está desequilibrado, puede enfermar el sistema celular de cualquier organismo.

Steven Cole, de la facultad de medicina de la Universidad de California (UCLA), cree que un buen nivel de satisfacción en nuestra vida, ayuda al sistema inmunológico.

Respecto a la alta incidencia de cáncer en la población mundial actual, ciertamente es un aspecto multifactorial, en gran parte por culpa de tanta contaminación del aire producto del humo de industrias y vehículos, sustancias químicas volátiles muchas provenientes de aplicación de agroquímicos, por la adición de sustancias artificiales a los alimentos industrializados, la aplicación de hormonas a las carnes, entre otras cosas.

Pero como ya se dijo, si un organismo está bien preparado (inmunemente), será capaz de rechazar el cáncer, por ejemplo. Claro, hoy no solo las personas sufren ese mal, pues actualmente muchos animales padecen del cáncer, donde no se debe descartar que ellos están siendo víctimas del estrés ambiental (por la contaminación), y eso de cierta forma lo pueden percibir los animales y por ende enfermar.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Escritor y comentarista de temas cotidianos