El maltrato contra los animales se ha vuelto una moda, por eso es común escuchar y ver en noticieros reportajes sobre animales apedreados, macheteados, y en estado de severa desnutrición.

Y es que a muchas personas parece olvidárseles que los animales domésticos necesitan comer, beber agua, desparasitarlos, y si se tienen amarrados (el caso de los perros) por lo menos dejarlos con el collar holgado y la cadena con una longitud, que les permita buena movilidad.

Además, sus sitios de dormir requieren limpieza y sus alrededores han de estar libres en lo posible de objetos, que puedan poner en peligro la integridad de los animales.

San Francisco de Asís, “patrono de la Ecología” desde aquella lejana época (siglos XII y XIII), con notable sabiduría expresó: “El hombre no respeta nada porque se siente superior a todo. Es la ley de la selva. Tala bosques sin consideración, corta flores sin sensibilidad, enjaula pájaros, mata aves, quema rastrojos y construye esas cárceles que llaman zoológicos para diversión de las gentes.”

Y es que la estupidez humana ha llegado a situaciones como la del norteamericano Corey Knowlton, el cual obtuvo el permiso de matar en Namibia, África, a un rinoceronte negro, después de dar 350 mil dólares en una subasta, donde se puso en venta la licencia de matar a un animal de ese tipo y así, destinar los fondos obtenidos a la protección de esa especie en peligro de extinción. De tal modo el 18 de mayo del 2015, Knowlton logró su cometido, ¿irónico verdad?

Pero ¿cuál parece ser la razón de tanta crueldad contra los animales?, pues eso se da porque el ser humano en muchos casos es, el animal más peligroso sobre la Tierra. En pocas palabras, mientras no se logre mayor conciencia sobre este tema, se repetirán hechos atroces no solo contra los animales, sino contra toda forma de la vida.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Escritor y comentarista de temas cotidianos