Como la moda nos cambió al feminismo

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Desde el comienzo la moda ha marcado épocas.

En la antigua Grecia, las mujeres solían vestirse con un gran cuadrado de tela hecha de algodón o lana que ajustaban a sus cinturas con un cinturón un poco rustico.

En la edad media, las mujeres ya usaban túnicas y en algunos casos bufandas en sus cabezas para mostrar respeto a los hombres que las rodeaban. Esto ya no ocurre en el lado occidental del mundo en pleno siglo XXI.

En el Renacimiento surgió el concepto de moda tal como lo entendemos hoy día, introduciéndose nuevos géneros y adquiriendo la costura un alto grado de profesionalización.

A lo largo de la historia, la ropa ha sido un arma para combatir los movimientos sociales. Que las mujeres usáramos jean significaba que nos considerábamos semejantes a los hombres. Impensable.

La moda ha cambiado el pensamiento de las sociedades y no solo ha sido usada como método de definición de la personalidad; sino como un instrumento de lucha de clases e igualdad en derechos y deberes.

Todas las sociedades desde la más primitiva hasta la más sofisticada usan la ropa y los adornos para transmitir información social y personal. A través del vestido, por ejemplo, es posible suponer ciertas características que al desnudo no se sabrían.

Los adornos del cuerpo y las formas de vestir han dado vuelta al mundo. El vestir cumple ocho funciones en la vida de una persona: utilidad, pudor, atrevimiento, adorno, diferenciación simbólica, afiliación social, autoestima y modernidad.

Tradicionalmente, la moda y el Feminismo han sido siempre considerados polos opuestos. Esto radica en que, como lo mencionan los diseñadores Prada y Gucci, las mujeres no necesitan vestir como hombres para ser consideradas iguales. Sin embargo, el Feminismo es la noción de que hombres y mujeres son iguales, y no existe ninguna razón por la que la moda tenga o debiera tener un conflicto con la igualdad o con la lucha para conseguirla. Más bien, la moda ha impulsado determinados momentos de la historia del Feminismo, protagonizando y empoderando el papel de la mujer.

Por lo tanto, la moda es el espejo de una sociedad cambiante. Es un fenómeno social colectivo que retrata a un pueblo. Surge como medio de expresión, comunicación, identificación social y ahora, como muestra del feminismo vigente en este mundo.

Hablar de moda, también es una forma de hablar acerca de la historia, del deseo y del cuerpo humano. Como lo discutía la reconocida periodista y feminista Virginia Woolf, “la primera experiencia sensorial de los niños es a través de las telas que usan, los colores, las texturas y esencias de las ropas que sus padres del compran” y es por eso que esas experiencias no están a la venta.

En definitiva, la moda ha cumplido y seguirá cumpliendo con una función significativa en el contexto social de los hombres y las mujeres. Es por esto que el feminismo se apoya de las diferencias y similitudes de la vestimenta para tomar posesión en un mundo regido principalmente por hombres.

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