Los expertos consideran este tipo de descubrimientos fuera de nuestro sistema solar como una rareza, porque los planetas tienen la combinación ideal, en cuanto a similitud de tamaño y posición respecto a la estrella central que la Tierra, lo que los lleva a especular que potencialmente podrían contener agua y vida.

Los siete exoplanetas orbitan alrededor de una estrella roja enana que denominaron TRAPPIST-1.

Las estimaciones de su masa también indican que son planetas rocosos, en lugar de ser gaseosos como Júpiter.

Cómo se hizo el descubrimiento

TRAPPIST-1 es una estrella con la mitad de la temperatura y una décima parte de la masa de nuestro Sol. Es roja, débil y un poco más grande que Júpiter. Pero estas diminutas estrellas son comunes en nuestra galaxia.

Los investigadores utilizaron un telescopio llamado TRAPPIST (TRAnsiting Planets y PlanetesImals Small Telescope) para observar su luz estelar y los cambios de brillo. El equipo vio sombras, como pequeños eclipses, interrumpiendo periódicamente el patrón constante de la luz estelar, un fenómeno denominado tránsito. Las sombras indicaban planetas y una observación posterior lo confirmó.

En julio, el equipo pudo determinar que dos de los planetas más cercanos a las estrellas tenían atmósferas más compactas, comparables a las de la Tierra, Venus y Marte, al observar la luz de las estrellas a través de la atmósfera de los planetas.

Utilizando una red global de telescopios terrestres como TRAPPIST y telescopios espaciales como Spitzer, los investigadores continuaron estudiando este sistema y fueron capaces de determinar los períodos orbitales, las distancias de su estrella, el radio y la masa de los planetas.

Próximos pasos

Durante la próxima década, los investigadores quieren definir las características individuales de cada planeta, así como determinar si realmente tienen agua líquida en la superficie y buscar signos de vida.

40 años luz es una distancia que nos llevaría millones de años recorrer si quisiéramos llegar a este sistema estelar, pero desde una perspectiva científica, es una oportunidad inmejorable para buscar vida más allá de nuestro sistema solar.

En 2018 se lanzará el Telescopio Espacial James Webb, que se posicionará a 1.6 millones de kilómetros de la Tierra, por lo que tendrá una visión sin precedentes del universo, siendo capaz de observar grandes exoplanetas y detectar la luz de las estrellas filtrada a través de su atmósfera.

Los investigadores también están buscando sistemas estelares similares para llevar a cabo más investigación atmosférica. Cuatro telescopios llamados SPECULOOS (Búsqueda de planetas habitables EClipsing ULTRA-cOOl Stars) que se encuentran en Chile, están oteando el cielo del sur con este propósito.