La Navidad Histórica

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Respecto a la Natividad de Jesucristo, algunos se cuestionan la veracidad histórica. Sin embargo, el evangelio de San Lucas (2. 1-7) expresa que, el emperador romano Augusto (que gobernó del 27 a. C al 14 d. C) ordenó un censo en todo el imperio, en tanto Quirino que era gobernador de Siria (región a la cual estaba subordinada Palestina), hizo cumplir el edicto. Entonces, San José y su esposa la Virgen María salieron de Nazareth hacia Belén, a empadronarse. Llegados allí José y María, nació el Niño en un establo, porque no había otro sitio de alojamiento. La tradición dice que, ese establo era en realidad una gruta, a la cual también acudieron unos pastores del lugar y tres sabios de Oriente.

La beata alemana Catalina de Emmerich (que tuvo visiones de muchos aspectos de la vida de Jesucristo), narró que tres personajes dedicados a estudiar los astros, vinieron de Persia (los investigadores más actuales aseguran que los sabios eran de alguna región, que hoy ocupa Irak e Irán). Catalina los mencionó con nombres propios, Mensor, Sair y Teokeno.

Al parecer, los sabios en dado momento observaron una conjunción de lo que se entendía como estrellas, por lo cual se vio en el cielo una luz muy significativa. Ese aspecto hizo que emprendieran el recorrido, para visitar al niño. Sin embargo Catalina atribuye la estrella a un meteoro y no a un cometa, pero la verdad es que los meteoros son fugaces, en cambio un cometa que pase relativamente cerca de la Tierra, puede ser visible por días o meses.
Posiblemente, los sabios venían sobre dromedarios y acompañados de sirvientes y familiares algunos con caballos, que según Catalina, llegaban a una comitiva de unas 200 personas.

Respecto al dilema de si los personajes de oriente eran reyes o magos, se sabe que en el concepto persa, un mago se atribuía a hombres de ciencia, como el caso de astrólogos, también aludía a videntes del futuro y a sacerdotes, de todas formas en aquellas lejanas épocas, existía fuerte relación entre la religión y las ciencias, o sea, un mago era sacerdote y a su vez astrólogo. Posterior a la era cristiana, al parecer por un asunto de tradición, se empezó a hablar de reyes magos a los viajeros de oriente y se empezó a decir que eran tres, en relación con los regalos de oro, incienso y mirra, que se mencionan en el Nuevo Testamento.

Entre otras cosas, Emmerich cita que en esos días en Judea, se celebraba la fiesta de la Dedicación o Fiesta de las Luminarias (Janucá), por eso, el santo José, se esmeró por mantener luces encendidas mientras habitó en la caverna, junto a la Virgen y el Niño.
Históricamente, la Janucá iba del Kislev hasta el Tevet (meses judíos), lo cual equivale para nuestro tiempo, al lapso del 25 de diciembre al 2 de enero

Así, la fiesta de la Dedicación, recordaba la consagración del altar (restitución de la dignidad del templo) después de la profanación del rey macedónico Antíoco (IV) Epífanes, más o menos en el 169 a. C. También, se recuerda el milagro del candelabro de ocho brazos durante 8 días, que a pesar de contener una mínima cantidad de aceite, iluminó durante la purificación del templo.

Entonces, la llegada de Jesús a este mundo se relaciona con la celebración de la Dedicación, lo cual además implica una señal del advenimiento de la verdadera luz, por eso Jesucristo en su labor redentora expresó: “Yo soy la luz del mundo.”

Desde el punto de vista eclesiástico, la Iglesia Romana estipuló la Natividad de Jesucristo el 24 de diciembre, para sobreponerla a las celebraciones paganas de los primeros siglos de nuestra era. Pero lo cierto es que, estableciendo analogías místicas y teológicas con algunos aspectos históricos, se ha de decir que Jesús nació quizás en diciembre, o en los primeros días de enero (meses que rigen nuestro calendario occidental).

Respecto a tradiciones navideñas, es bien conocido que San Francisco de Asís en el año 1223, ideó poner un portal o nacimiento de Belén en una gruta cercana a la ermita de Greccio (una comarca escarpada en la zona occidental de Italia). Muchos siglos después aparece en Europa, la costumbre de componer canciones (villancicos) alusivas a esa fecha tan especial.

En las culturas paganas o no católicas, se ha desvirtuado el sentido de la Natividad, y el personaje preponderante es el Papá Noel, o Santa Claus, que por cierto es un personaje muy distante de San Nicolás de Bari, que sí fue un hombre real y de vida ejemplar.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos