Durante los primeros años de vida, compartir con otros niños es fundamental para el desarrollo emocional. Desafortunadamente, el cierre de jardines y guarderías por la pandemia del COVID-19, ha generado efectos nocivos en los pequeños, quienes se han visto privados de su libertad y de las distintas formas de interacción social.

En ese sentido, conocedores del tema han advertido que las consecuencias a largo plazo son desconocidas, por lo que se deben tomar acciones para mitigar el impacto. En el tema de la educación, por ejemplo, los expertos debatieron sobre el proceso de aprendizaje de los niños de dos a cinco años durante la pandemia y cuáles son los principales obstáculos de la educación a distancia.

«Somos seres profundamente sociales que nos debemos a los otros. Lo más importante que aprende un niño en un jardín o un colegio es a socializar. Eso es más importante que los conocimientos, los cuales se podrían adquirir de otras maneras. Sin esa socialización seríamos huraños o aislados. Una buena infancia es la clave de la felicidad futura», indicó Julián de Zubiría Samper, director del Instituto Alberto Merani en Colombia.

Principales falencias de la educación a distancia

Según estudios realizados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la educación a distancia no está dando resultados para niños de edad temprana en América Latina. En primer lugar, en las poblaciones vulnerables no todo los hogares tienen acceso a dispositivos tecnológicos y en las familias donde hay bastantes hijos se les da prioridad a los mayores.

Para los expertos, la educación virtual a una edad temprana es un proceso complejo, ya que los pequeños aprenden con los sentidos y hacerlo a través de una computadora es difícil. Sin embargo, en algunos países europeos, el uso de dispositivos tecnológicos parece estar dando buenos resultados en la educación virtual.

Así, por ejemplo, en el nuevo curso escolar de España el uso de apps educativas ha aumentado en un 25 %, mientras que en países de América Latina están utilizando radios, computadoras y móviles para ejercitar la creatividad y socialización de los niños. Según los resultados de la investigación del BID,  aquellos escolares que utilizaron estos medios electrónicos obtuvieron los mejores resultados en su educación.

Por su parte, los padres revelaron que las familias que recibieron comunicaciones constantes de sus maestros a través de WhatsApp pudieron realizar mejor sus labores. No obstante, los estudios del BID descubrieron que la pandemia ha afectado la salud mental de los padres y esto hace que también se afecte la salud de sus hijos y disminuya su capacidad de aprendizaje.

Como lo explica Florencia López, especialista en desarrollo infantil del BID, lo más importante es el desarrollo emocional y la empatía. En las clases presenciales, los pequeños suelen aprender cosas que son útiles para la vida como el trabajo en equipo, el respeto por los turnos y otras habilidades blandas. «Lo académico se puede poner al día, pero todas estas habilidades blandas se formaron en los primeros años», concluyó.