Cartagena ha estado marcada últimamente por la intolerancia, el miedo y la inseguridad; riñas, enfrentamientos de pandillas, atracos, y muertos dejan mucho que desear en una ciudad turística, sin que las autoridades diseñen planes para bajar los índices. Hoy nos aterra salir de la casa y temer que mientras paseamos por las calles de la ciudad con nuestra familia, los amigos, podemos sufrir de algún asalto o estar cerca o presente de alguna balacera o ser víctima de la inseguridad. Es algo que a la sociedad nos llena de miedo, de temor y a excepción de la policía nacional, nadie hace nada para solucionarlo, porque se está pendiente en la corrupción

Múltiples dificultades con el cambio de tantos alcaldes en poco tiempo, para conquistar reformas para la ciudad sobre políticas públicas, la modernización de una sociedad basada en la libertad y en un marco de convivencia; no les ha dado tiempo para ver que Cartagena tiene los dos mejores estrategas para combatir la inseguridad: el Brigadier General, Luis Humberto Poveda Zapata, Comandante de la Policía de Cartagena y El Coronel Boris Alberto Albor González, subcomandante, que han demostrado en sus años de servicios como administrador de empresas y abogado respectivamente, con especialización en seguridad, que han liderado grandes operaciones contra las distintas manifestaciones del crimen organizado a nivel nacional, hoy estamos convencido que el doctor Pedrito Pereira Caballero como alcalde y estos dos veteranos policías por fin se pueda respirar un ambiente de seguridad y confianza en la misma forma como lo demostró cuando se desempeñaba como Personero Distrital para buscar el verdadero cambio social, y borrar de la mente del cartagenero lo que han hecho los últimos alcaldes que han llegado al poder a cumplirle a esa clase política que han mantenido bloqueada a la comunidad por el incumplimiento de sus promesas y están más pendientes de vender una imagen que afrontar los problemas que preocupan a los ciudadanos.

Por eso hemos visto la escasa inversión distrital, los problemas financieros de la Alcaldía, los abusos de autoridad, los robos descarados, la contratación sin el lleno de requisitos, el sindicato que denuncia a los funcionarios cuando estos dejaron el cargo y no lo hicieron antes para evitar el descalabro; o los que amenazan con destapar ollas podridas en el tránsito y como por arte de magia todo se calla, concejales detenidos, ha llevado a la ciudad al caos total, por la falta de talento y visión de los administradores haciendo parte de las causas del atraso e inseguridad que hoy lamentan los cartageneros.

Lo que padecemos en Cartagena son temas que están en el tope de las preocupaciones de mucha gente y cuando se señala a las administraciones anteriores de culpables por el estado de abandono en la ejecución de las políticas públicas; los funcionarios se defienden de las críticas diciendo que el problema viene de antes o que existe pero está muy magnificado. O que están haciendo esto y lo otro para mejorar las cosas, pero lamentablemente sin obtener los resultados esperados, lo cierto es que las campañas del gobierno nacional en Cartagena le dieron una connotación diferente por ejemplo Ser Pillo Paga cae como anillo al dedo a los caciques de la politiquería y el Que la Hace la Paga, al parecer no alcanza o no fue diseñado para los perversos de la ciudad.

El desequilibrio institucional en la última década le está pasando factura a la ciudad, es indiscutible, que el plan de desarrollo de cualquier territorio es el principal instrumento de planificación de las principales políticas públicas que no solo definen el modelo económico de la ciudad, sino también, en la destinación de los recursos públicos para solucionar las problemáticas sociales existentes en la misma, sin embargo, el plan de Desarrollo de las administraciones anteriores, no tuvo como función introducir las grandes transformaciones productivas, económicas y sociales que demanda la ciudad. Cartagena transita por un proceso de desajustes estructurales. Su población afronta una grave recesión de su aparato productivo, derivada de la crisis económica nacional y de la mala imagen del país en el exterior, con hondo impacto en la actividad turística. Por eso, La perversidad arropa al distrito de Cartagena.

Por: William Hundelhausen Carretero
Presidente Nacional APIC

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