Hoy, el debate sobre la soberanía y autodeterminación de los países es de absoluta trascendencia para la defensa de la propia paz mundial. Por eso es tan grave, con consecuencias inimaginables, que a nombre de la libertad, la democracia, la religión o la propia paz, cualquier potencia –de izquierda o de derecha– quiera imponer sus ideales allende de sus fronteras, cuando su objetivo velado es extender sus dominios para apropiarse más recursos. Todas estas potencias, convertidas en verdaderos imperios, que tratan de repartirse el mundo como si fuera un ponqué en una fiesta de niños, son las responsables de las más grandes conflagraciones que dejan millones de personas muertas, destrucción e inmensos daños para nuestra civilización.

Estados Unidos dio ese paso hacia el imperialismo a finales del Siglo XIX, el cual se sintió con fuerza en América cuando cambió la filosofía de su doctrina Monroe: «América para los americanos», proclamada para la contención de los ánimos de reconquista de la Santa Alianza, en «América para los EEUU», bajo la doctrina Roosevelt: «la Doctrina Monroe ahora consideraría a América Latina y el Caribe como territorio para expandir los intereses comerciales de los EEUU en la región, adicional a su propósito original, de mantener la hegemonía europea fuera del hemisferio. Conocida como la Doctrina del Buen vecino… En esta enmienda se afirma, que si un país latinoamericano y del Caribe situado bajo la influencia de los EEUU amenazaba o ponía en peligro los derechos o propiedades de ciudadanos o empresas estadounidenses, el gobierno de EEUU estaba obligado a intervenir en los asuntos internos del país «descarriado» para reordenarlo, restableciendo los derechos y el patrimonio de su ciudadanía y sus empresas» (Wikipedia). Es en este contexto, para recuperar los intereses de sus multinacionales, en que se fundamenta la agresiva intervención de EEUU en Venezuela, poniendo al gobierno de Colombia como su peón de brega, independiente de que no estemos de acuerdo con el gobierno de Maduro.

Asegura Wikipedia que «Las intervenciones militares de los Estados Unidos en el resto del mundo fueron numerosas y motivadas por distintas causas. Esta cronología comprende intervenciones militares directas (guerras, envío de fuerzas). La lista está basada en el informe RL30172 del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos sobre Relaciones Internacionales: En América: México: 1848, 1914, 1917; Argentina: 1852, 1853; Nicaragua: 1853, 1854, 1894, 1926, 1989; Uruguay: 1855, 1858, 1868; Nueva Granada: 1856, 1983; Paraguay: 1859; Chile: 1891; Cuba, Puerto Rico y Pacífico: 1898-1902; Haití: 1915, 1994, 2004; República Dominicana: 1916, 1965; Guatemala: 1960, 1967, 1969; Panamá: 1964 y 1989»; pero también podría tomarse como intervención sobre Panamá y Colombia la de 1903, cuando se robaron el Canal. Esto sin relacionar las intervenciones militares en el resto del mundo. Así EEUU formó su «patio trasero en América Latina» y cuando uno de ellos se le sale del redil, justifica el bienestar de la población para intervenirlo como en el caso de Venezuela. Afirmó John Foster Dulles, secretario de Estado de Dwight Eisenhower en los años 50: ¡“Estados Unidos no tiene amigos, sino intereses”!

Por: José Arlex Arias Arias
Comunicador Social – Periodista
José Arlex Arias Arias