En el tema de caficultura, los supuestos expertos, tienen opiniones muy encontradas, sin embargo, a veces es necesario remitirse al conocimiento empírico (por observación sostenida) de nuestros antepasados, claro no se deben desestimar estudios más técnicos, e incluso tras muchas pruebas de campo y en el laboratorio.

Respecto a la aparición de la roya, su descubrimiento fue en 1861 en los alrededores del Lago Victoria en África. En 1970, el hongo de la roya se presentó en Aureliano Leal, un municipio de Bahía, Brasil. En pocos años, la roya se extendió hacia la mayoría de países de América Latina.

Pero, ¿por qué la roya en cierto modo tomó tanta fuerza?, al parecer la adopción de la técnica de cultivo de café sin sombra tiene la culpa, pero ¿por qué se adoptó eso? Pues, en dado momento se dio la tesis de que, las variedades de café típica y borbón eran malas productoras, (mentiras y más mentiras, pues el rendimiento depende de una serie de factores, como el tipo de suelos y el drenado, entre otros).

Entonces, se impuso el cultivo de clases como caturra, catuai, híbrido entre otras, que necesitan de mayor cantidad de sol; así, se eliminó la sombra en los cafetales o cafetos en muchas zonas de los países de América Latina.

Por otra parte, se ha hecho creer que, el mejor sabor del café proviene de esas clases de café mencionadas, pero eso no es cierto. Claro, el tueste define la acentuación del sabor, pues no es lo mismo un tueste claro que otro más oscuro. Otro factor, que mejora el aroma y sabor del café es la altitud, pues los cafetos de tierras altas (800 a 2000 msm) llamados gourmet. Claro, esta categoría implica una buena selección del grano para sembrar, hasta un cuidadoso manejo técnico, en especial de un café desarrollado con sombra adecuada, y en la medida en que los suelos sean recuperados, o manejados sosteniblemente.

En lo personal he realizado observaciones en plantas de café, al amparo de plantas de guineo (taxonómicamente aún los científicos no se ponen de acuerdo y hasta lo confunden con las variedades de plátano y banano). Cabe señalar, que el cultivo de banano y plátano en los cafetales, no es recomendable dado que empobrecen de nitrógeno los suelos.

Los árboles como el poró gigante (Erythrina poeppigiana), poró blanco (Erythrina fusca) y el cuajiniquil (Inga spuria), benefician los suelos en los cafetos al ser buenos fijadores de nitrógeno. Además, de todo eso, se ha notado que, el café con sombra soporta o no sufre tanto el ataque de la roya. Por otra parte, la presencia de tales especies, modulan la caída de las lluvias y por consiguiente frenan la erosión del suelo, a eso se suma que incrementan la biodiversidad y polinización (gran aporte simbiótico).

Pero lo interesante es que, John Vandermerr, de la Universidad de Michigan tras estudios por más de 15 años en plantaciones de café, ha descubierto lo siguiente: «la sombra de los árboles cercanos a los cafetos, activa el hongo halo blanco, que sirve de barrera natural contra la roya».

Otros estudios dicen que, la sombra mitiga la acción de enfermedades como la antracnosis (hongo Colletotrichum coffeanum) y mancha de hierro (hongo Cercospora coffeicola).

En otras palabras, se debe volver al uso de sombra y a cultivar variedades como el café típica y borbón, que en suelos planos o con terrazas y ricos en capa vegetal, dan un grano grande y las plantas mantienen un follaje robusto, claro, es importante realizar bien la poda y el capado (para evitar que las plantas superen los dos metros y medio).

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Investigador y comentarista de temas cotidianos