¡Enfermera… enfermera, por favor ayúdeme! -Mientras el olor a podrido se iba perfilando en un olor a muerte, de esos que dejan vacíos los corazones de las personas que se tienen qué resignar a ser víctimas de la agresividad no de una dolencia, sino más bien de una enfermedad, que se ha vuelto la desgracia de tantos hogares.

Esperanza la madre de Juliancito estaba ahí día y noche, intentando por todos los medios vencer, rezándole a todos los santos y deidades que le aconsejaron, porque han de saber que ni siquiera tenía dinero para las medicinas y que tuvo que refugiarse en uno de esos programas que por humanidad y misericordia, inventó el gobierno para atender las complicaciones de este grave padecimiento. La escena era cruda porque además de ir viendo cómo cada segundo era de resta en la vida de Julián, para variar al infante, le tocó tener un padre de esos que hay tantos y que abandonan a sus hijos por andar probando una y mil mujeres, que para nada se ocupan de sus deberes y que van por ahí regando el estiércol de sus almas hediondas.

Sin embargo existe la retrospectiva, donde Esperanza al momento que fue informada por el médico del diagnóstico de su angelical criatura, había enloquecido de dolor y de todo lo que se quiera relacionar con él, al grado que no que no hubo juegos infantiles que no investigara para entretener a su retoño, hasta el último día en que fuese retirado de la vida humana, así que mientras que cada etapa la fue viviendo en equipo con su hijo llenándolo de besos, desvelándose y aprendiendo  entretenimientos que se pudieran utilizar en una recámara de hospital para alegrar lo más que pudiese a su pequeño.

Le era imposible trabajar y en la clínica sabían de su situación, por lo que las enfermeras se turnaban para compartir de su lonche a la afligida madre, sin embargo Julián ya llevaba días sin hablar, donde con su sola mirada transmitía un amor y agradecimiento infinitos a su progenitora, con quien jugaba constantemente a “Piedra, papel o tijera”, al gato, también tenía libros para colorear con sus súper héroes favoritos. Su voz se fue perdiendo potencia, hasta enmudecer, sin embargo los doctores no se explicaban por qué no hablaba, si los análisis decían que su garganta y cuerdas bucales estaban en perfecto estado, su mirada se fue fijando en el horizonte, en un punto donde Esperanza, se colocaba para hacer toda clase de payasadas intentando obtener una sonrisa como recompensa en medio del sufrimiento y dolor.

Radiaciones, quimioterapias, todo había sido inútil, la línea del paso a la eternidad se iba viendo cada vez más clarita, cada vez más nítida. Entonces pidió permiso a  doctores y enfermeras de poner música infantil así como a llenar de globos la habitación, como retando a la muerte, para que cuando llegara no la viera con la cabeza agachada esperando que le arrebatara a su hijo, advirtiendo a Julián lo siguiente: -Tenemos qué enfrentar juntos esta situación, pero cuando sientas que te vas, por favor dedícame una mirada, con todo el amor que puedas, para colocarla en el centro de mi corazón- Y así fue, el cáncer infantil se llevó a Julián y aunque Esperanza no pudo evitar pedir ayuda y auxilio en la batalla final de su hijo, sí pudo quedarse con esa última mirada, que fijamente se posó sobre su persona, abrazándola, consolándola, vistiéndola con el perfume del adiós de un hijo, cuya alma se fundía en los matices de la eternidad.

Sobre la autora

 Yasmín Díaz Sánchez, (H. Matamoros, Tamaulipas, México, 17 de diciembre de 1972) Es profesora, escritora, poeta y gestora cultural. Licenciada en Relaciones Públicas con diplomado en Comunicación Organizacional  por la Universidad Autónoma de Tamaulipas y Licenciada en Educación Especializada en Español graduándose con Mención Honorífica, en la Escuela Normal Superior de Tamaulipas, diplomada en Competencias Lectoras por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

Como maestra se ha destacado en promover la lectura y en actividades tales como la declamación y poesía coral, ha participado en eventos literarios nacionales e internacionales presenciales y virtuales como el Festival Internacional de Poesía Latinoamericana (FEIPOL octubre 2018) McAllen, Texas, USA, Letras de la Frontera (septiembre 2019) Universidad Nacional Autónoma de México, campus San Antonio, Texas, USA., IV Encuentro de Literatura Hispanoamericana, en el Instituto Cervantes, en París, Francia (Virtual, septiembre 2020) y Festival internacional literario honrando la muerte y celebrando la vida (Virtual, noviembre 2020)

Libros publicados

Es autora de libros de diversos géneros entre los que destacan la poesía y la novela, su primer libro titulado, Musas de Hispanoamérica

que ha sido presentado en el Honorable Congreso del Estado de Tamaulipas, ubicado en la capital de dicho estado. Entre los títulos de sus libros podemos mencionar Estantigua 1, 2 y 3, Pasión Mestiza del género de novela, así como Hidromiel y Rubén Darío: El Legado, siendo este último escrito en coautoría con el Ing. Rubén Darío IV bisnieto del poeta universal.

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Por: Yasmín Díaz Sánchez