Desde los inicios de la humanidad no se ha podido evadir la realidad de la concentración de poderes económicos y militares, que en dado momento han consolidado los grandes imperios. Entonces la historia desde la antigüedad registra la presencia de imperios como el egipcio, babilonio, el romano y otros.

Pero no todos los imperios tienen los mismos esquemas, pues han existido potencias mixtas, donde se combina el poder económico con el militar, otros imperios o pueblos han sido primordialmente expansionistas como el imperio macedónico fundado por Alejandro Magno, hacia el siglo IV antes de Cristo.

Sin embargo el imperio macedónico visto por muchos como el más grande de la edad antigua, no se mantuvo bastante tiempo después de la muerte de Alejandro, pues desde su fundación nunca gozó de una fuerte unidad étnica como clase gobernante, y tampoco tuvo una sólida estrategia económica además adolecía de ser una legítima potencia en producción técnica y agropecuaria.

Respecto al imperio Romano (posterior a sus orígenes etruscos) se tiene que se consolida paulatinamente, pero es hacia el siglo sexto que se define la república Romana, luego en el siglo I a. C, se define el cesarismo, cuyo poder estaba concentrado en una sola persona, aun así los desmanes de estos individuos, al tiempo empiezaron a debilitar el imperio hasta el siglo III después de Cristo, aunque algunos historiadores sostienen que realmente el imperio decae es en el siglo V.

Otras potencias fueron de carácter religioso, como el de Constantino que mantuvo el poder Occidente –Oriente, aunque no por mucho tiempo, pues pronto los cismas religiosos al tiempo consolidaron por una parte el Imperio Romano y por otra parte el Bizantino.
En el siglo VIII, aparece Carlomagno (el príncipe cristiano) el cual en vida hizo lo posible por rescatar los despojos del imperio Occidental, entonces expulsó a los pueblos bárbaros y fundó un imperio Franco Germano, llamado por algunos el Sacro Imperio, por la razón de que también estaba avalado por la Santa Sede de Roma.

Muerto Carlomagno en el 814 vino un periodo de decadencia, donde los sucesores de ese emperador no se pusieron de acuerdo en las competencias de gobernar tan inmenso imperio (aquí también surgieron discrepancias con el Papado). Por eso en el año 962 aparece en el panorama el rey germano Otón I, que con la venia del Papa instala su sede en Alemania, así el renaciente poder político pasa a ser el “Sacro Imperio Romano Germánico”, pero en 1356 el emperador Carlos IV de la casa de Luxemburgo despoja al Papado el poder de elegir a los emperadores futuros. También cabe agregar que las potencias a veces evolucionan en cuanto a protagonismo, como en el caso de los romanos, griegos y chinos, los cuales en determinadas épocas estuvieron representados por la imagen de las dinastías, y otras veces por la imagen de un sistema político.

Posterior al descubrimiento de América, las potencias empezaron a mostrar esquemas heterogéneos, así pues España se convirtió en una potencia monárquica, donde los reyes eran la figura principal. Además el Imperio Español pronto se adueñó de casi todas las tierras de las Indias y se consolidó en la primera potencia, que perduró unos cuatrocientos años, hasta que el deseo de libertad de los pueblos sometidos en el siglo 19, los condujo a su independencia.

En cuanto a las potencias de carácter económico – militar, se tiene que en el siglo 18, algunos inventores empezaron a desarrollar máquinas de vapor para mover fábricas de textiles y trenes, con eso apareció la Revolución Industrial que colocó a ese país como la primera potencia hasta los tiempos de la Primera Guerra Mundial. Terminado ese conflicto en 1918, Alemania pronto se levantó de las ruinas y con la llegada de Adolfo Hitler se convirtió en la nueva potencia del mundo. Suscitada la Segunda Guerra Mundial, Alemania quedó en ruinas, y se demostró que los Estados Unidos ahora tenían todo el poderío militar, económico y técnico, que hacían a esa nación la nueva potencia.

Y es que en este mundo de valores económicos, políticos y comerciales, siempre se ha de perfilar alguna nación poderosa, a la cual estarán sujetas las demás naciones, o sea, entonces la primera potencia mundial será la rectora en casi todos los aspectos. Pero producto de los accidentes y fenómenos (no solo ambientales sino económicos y políticos) de un momento a otro hacen que una potencia se debilite o caiga, y pronto es sustituida por otra.

En el caso actual de los Estados Unidos, se ve que esa nación se dirige con rumbo a ser desplazada comercial y productivamente, por China.
Parece ser que por una ley sociológica, las potencias e imperios nunca han podido siquiera superar la mitad de un milenio. Mahatma Gandhi por ejemplo, al criticar el necio orgullo británico dijo:

“Ningún imperio embriagado con el vino rojo del poder o del saqueo a las razas más débiles ha durado mucho tiempo (…)”

Pero la ironía de los poderosos monarcas del pasado como los césares romanos y el mismo Napoleón ha sido, dejar marcado su poderío mediante arcos del triunfo y otros monumentos, pero ¿a qué clase de triunfos se referían estos caudillos?, la historia en cambio demuestra que esos imperios pronto de desmoronaron, y ahora son apenas hechos escritos en los libros.

Cosa muy distinta expresó Jesús cuando las gentes de su tiempo le insinuaron si el sería un rey como todos los demás, por eso dijo: “Mi reino no es de este mundo”, con lo cual quiso decir que el reino verdadero es eterno.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez