La vida de un capo mafia contada por su hijo alborota a Italia

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Policía italianaRiina. Family Life. Ése es el título del libro escrito por Giuseppe Salvatore Riina, uno de los hijos de Salvatore “Totó” Riina, el más sangriento capo di tutti i capi de la Cosa Nostra, que salió ayer a la venta en Italia, en medio de fuertes polémicas.

Si bien por primera vez alguien cuenta la intimidad de la “serena” vida de una familia mafiosa, en el libro no hay referencia alguna a los brutales homicidios y crímenes cometidos por Riina, que pasó 24 años prófugo de la justicia hasta que fue finalmente arrestado el 15 de enero de 1993. Culpable de haber sido el autor intelectual de históricos atentados y atrocidades de todo tipo, el jefemafioso, que hoy tiene 85 años, fue condenado a 18 penas de cadena perpetua y está bajo un régimen carcelario especialmente duro.

En las 226 páginas del libro, tampoco hay palabras de condena al crimen organizado, ni de compasión ante las centenares de personas asesinadas, entre ellos los famosos jueces antimafia Giovanni Falcone y Paolo Borsellino.

“Siempre tuve respeto por los muertos, todos los muertos. Pero yo amo a mi padre y a mi familia. Yo juzgo los valores que me transmitió: el bien, el respeto”, explicó anteanoche Riina Junior, llamado “Salvo”. “¿Por qué tengo que decir que mi padre se equivocó? Para eso está el Estado; a mí no me toca juzgarlo”, agregó, entrevistado en Porta a Porta, un popular programa de televisión de la RAI, que quedó en el ojo de la tormenta por haberle dado espacio a una persona que transmitió “un mensaje mafioso inadmisible”, según clamaron familiares de víctimas de la mafia y diversos políticos.

“Salvo” Riina, que cumple 39 años en mayo, fue condenado por asociación mafiosa a más de ocho años de cárcel, que ya cumplió. Desde abril de 2012, vive en Padua bajo régimen de vigilancia. En el libro que escribió sobre su vida familiar pinta un retrato desconcertante, de lo más idílico, de la intimidad de los Riina. No lamenta que su padre les haya hecho pasar a sus cuatro hijos una vida de fugitivos, mudándose de casa todo el tiempo, entre la ciudad de Palermo, Sicilia y alrededores. Tampoco se queja de que por culpa de él, una de las personas más buscadas de Italia, apodado “la Bestia” por su ferocidad, ni él ni sus hermanos jamás pudieron ir a la escuela. Fue su madre, Nina Bagarella, la que les enseñó a leer y a escribir en casa. Destaca, en cambio, que su padre volvía puntualmente para la cena, que nunca invitaba amigos a la casa, que le dio una “infancia serena” y le transmitió “valores”.

“Entre febrero y marzo de 1992 pasamos noches enteras frente al televisor mirando la America’s Cup [campeonato mundial de vela]. Papá preparaba el lugar del sofá para nosotros dos, con una bandeja con galletitas elegidas para la ocasión y dos sillas donde apoyar los pies? Yo todavía no había cumplido 15 años y «Totó» Riina era mi héroe”, escribe.

También relata que recuerda al padre viendo tranquilamente, en silencio, el noticiero que daba cuenta del atentado al juez Falcone, que había ordenado. “Nunca sospeché que él estuviera detrás del atentado”, dijo en la entrevista con Porta a Porta, en la que una y otra vez consideró “normal” que nadie en la familia se hiciera preguntas sobre el trabajo del padre o las continuas mudanzas. “Nuestra familia era distinta. Éramos chicos especiales, no hacíamos preguntas. Era una vida compleja, pero agradable; era como un juego”, contó, al negar que se tratara de la tradicional omertá, el silencio mafioso.

Ante la pregunta de “¿Qué es la mafia?”, Riina Jr., que siempre se mantuvo impasible cuando el programa mostró las imágenes de atentados perpetrados por su padre, también descolocó. “Nunca me lo pregunté, no sé qué es. Hoy la mafia puede ser todo o nada. Homicidios y tráfico de droga no son sólo de la mafia”, contestó.

Y ante la pregunta de si fue una victoria del Estado el arresto de su padre, en enero de 1993, contestó que no. “Porque me sacaron a mi padre”, explicó.

Ayer, mientras arreciaban las polémicas por la entrevista emitida en la RAI, la cadena pública estatal, sus directivos tuvieron que salir a dar explicaciones ante la comisión antimafia del Parlamento.

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