Las armas venezolanas podrían caer en manos de terroristas

El gobierno de estados Unidos está preocupado por la decisión de Nicolás Maduro de armar a civiles para defender la revolución bolivariana, ya que organizaciones terroristas y criminales pudieran apoderarse de parte del arsenal militar del país, que incluye una gran cantidad de misiles portátiles tierra-aire.

Expertos y autoridades estadounidenses expresaron al diario El Nuevo Herald su preocupación sobre el riesgo de que algunos de estos misiles, al igual que miles de fusiles modernos y una gran cantidad de minas antipersonales caigan en manos de agrupaciones violentas.

El senador federal Marco Rubio advirtió que “Maduro es un dictador con relaciones estrechas con regímenes que fomentan el terrorismo, por lo que estas acciones irresponsables tienen el mal olor de la desesperación y elevan la posibilidad de que pierda el control sobre peligrosos sistemas de armas”.

El diario obtuvo documentos que aseguran que Venezuela ha comprado cientos de unidades de misiles portátiles Igla-S, que pueden ser fácilmente operados por un solo hombre para derribar aviones o helicópteros.

Con la activación del Plan Zamora, aumenta el riesgo de que agrupaciones criminales tengan acceso al Igla-S, dado que pesa poco más de 10 kilogramos y se puede ocultar y transportar con facilidad a través de fronteras.

Roger Noriega, ex subsecretario de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, afirmó que vio a funcionarios de Estados Unidos “aterrados” sobre la posibilidad de que cayeran en manos de la gente equivocada, y eso era cuando se pensaba que sólo había algunas docenas de estos dispositivos.

Miguel Castillo, ex viceministro de Comercio y de Economía cubano, añadió que “este tipo de armamento es muy apetecido, no sólo por actores políticos como lo sería la guerrilla colombiana o agrupaciones extremistas del Medio Oriente, sino por narcotraficantes y delincuentes”.

El Nuevo Herald asegura que “el régimen bolivariano adquirió 5,000 lanzamisiles, cifra muy superior a los 1,500 reportados por la reconocida ONG venezolana Control Ciudadano, que hace seguimiento de las compras de armamentos, y los 200 detectados previamente por la publicación especializada Jane’s”.

También se habrían adquirido 200,000 fusiles Kalashnikov AK-103; 120,000 carabinas 38 y 44; así como 400,000 minas antipersonales y antitanque. Las minas y las carabinas fueron adquiridas en Cuba, resaltó la fuente, que habló a condición de no ser identificada debido a la sensibilidad de la información.

La fuente dijo que “es casi un hecho que las fuerzas armadas de Venezuela van a perder control sobre cualquier arma que se entregue a las milicias o a los colectivos”.

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