l pensamiento marxista sostuvo la idea de que, la justicia social se lograba solo con las propuestas del materialismo, sin necesidad de que las religiones abogasen, ¡vaya ironía!

Sin embargo, la Iglesia con su legítima voz social, puede exhortar a las clases burguesas para que sean más solidarias. Claro, dado que en el mundo impera el instinto egoísta codicioso, la injusticia prevalece.

Luego se debe señalar que, la teoría comunista hablaba de eliminar la burguesía y el proletariado para hacer una sociedad igualitaria, pero eso en la práctica nunca ocurrió. En cambio, la clase obrera pobre debió aportar sus fuerzas para que los grandes dirigentes se hartaran, de toda clase de comodidades.

Lo anterior implicó, abolir la escala de ingresos e imponer a los obreros un salario único casi en categoría de esclavitud. Luego, al no haber libertad de competencia empresarial (en cambio se impusieron los monopolios estatales), también se monopolizaron las técnicas de producción aplicadas a los bienes y servicios, al punto de volverlos de calidad mediocre y sin competividad.

El comunismo pretendió abolir la propiedad privada y eliminar la estructura de latifundios, lamentablemente también usurpó las propiedades de las clases pobres.

En materia geopolítica, se ha criticado mucho a los Estados Unidos, por su intervención en conflictos como Vietnam, Corea e Irak, empero la antigua URSS metió sus manos en Cuba, Afganistán y brindó apoyo oculto al terrorismo y a la instalación de regímenes comunistas en el mundo. Por eso en América Latina estuvieron Sendero Luminoso en Perú, Farabundo Martí en El Salvador y el M19 en Colombia.

Entre otras ironías del comunismo soviético se puede recordar que, José Stalin a pesar de hablar mal de los sistemas capitalistas de occidente, y de oponerse a incorporar a la URSS al Fondo Monetaria Internacional, él mismo solicitó en dado momento dinero a los bancos occidentales para el desarrollo económico de la URSS. Pero obtenido ese dinero, Stalin lo destinó al avance tecnológico y producción de armamento, en cambio descuidó el fomento productivo del campo agrario, industrial y de desarrollo de bienes y servicios de uso civil.
De tal manera, se ve como el sistema comunista prometió un mundo perfecto, pero al final todo fue ficticio.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos