En las últimas semanas, una serie de terremotos de entre 5 y 6 grados remecieron a Nueva Zelanda, país propenso a estos movimientos por estar ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico. Un dron ha registrado los daños que dejó en la línea de las fallas de Kekerengu y Papatea y los daños son considerables.

Enormes grietas y forados se formaron según informó la compañía de investigación geocientífica GNS Science. Se muestra la magnitud del daño. Esto se agravó tras el último de 5,6 grados en la isla Norte. En otras partes de la falla la tierra se abrió unos 9 metros y 1 metro 80 hacia abajo.

También se ha levantado la tierra en la costa y formó una laguna entre la playa y una zona rocosa. Hubo en otros lugares aberturas de hasta 6 metros del fondo del mar.