Las hermanas Luik, primeras trillizas en unos Juegos: ¿Quién es quién?

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Hermanas LuikQuizá les toque trabajar mientras sus compañeros veranean, quizá la quietud de la ciudad les parezca un castigo, pero, al menos, este agosto, los Juegos les consolarán con competiciones, celebraciones y curiosidades. Entre ellas, ya pueden apuntar una: el día 14, al mediodía, el maratón femenino les propondrá un juego. Tal y como se confirmó esta semana, por primera vez en la historia olímpica, unas trillizas, las hermanas estonias Luik, Leila, Liina y Lily, de 30 años, competirán en la misma edición, la misma disciplina, la misma distancia y será distraído adivinar, entre ensaladas y gazpachos, quién es quién.

Por su forma de correr, ya les aseguro, no lo lograrán. Nadadoras de formación, socorristas a media jornada en una piscina de Tartu, el técnico Harry Lemberg las descubrió en la universidad y, entre sus directrices y las concentraciones en Kenia, su estilo se ha homogenizado hasta ser hoy indiferenciable. Las tres además suelen correr en grupo y es posible que, por sus marcas, finalicen al mismo tiempo: la más rápida, Leila, llega a Río con una marca de 2:37 (Shanghái, 2013); Liina, que fue bailarina, lo hace con un tiempo de 2:39 (Pekín, 2015); y Lily, la última en conseguir la plaza, cuenta con un crono de 2.40 (Valencia, 2015). No aparecerán por las posiciones cabeceras y, de hecho, deberían quedar por detrás de las tres españoles confirmadas: Paula González, Estela Navascués y Alessandra Aguilar.

Será más fácil así distinguirlas por su imagen. En competiciones pasadas como el Europeo de Zúrich en 2014, su estreno juntas, su Federación ha logrado incluir sus nombres en los dorsales, pero si esta vez el Comité Olímpico Internacional no acepta, habrá otros trucos. Aunque todas visten Adidas y suelen competir con el mismo look (con coletas escandinavas) Liina acostumbra a dejarse el pelo largo y Lily gusta ponerse pendientes vistosos. “Está claro que a los aficionados les cuesta mucho diferenciarnos, pero nuestros familiares y amigos nunca se equivocan”, asegura Leila, única ausente, por lesión, en el Mundial de Pekín del año pasado.

Su popularidad en Estonia es elevada, de hecho, una iniciativa popular quiso que fueran designadas abanderadas, pero, dado su escaso palmarés, parece difícil que ese nombramiento llegue: la gloria del país, humilde (33 medallas en toda la historia), pasa por el judo, la lucha y, disciplinas atléticas técnicas, como el disco. “Nuestra posición y nuestro tiempo no es tan importante. Haremos todo lo posible para apoyarnos unas a otras en Río”, asegura Lily, conforme con la propia clasificación: “En realidad que estemos las tres en los Juegos es un milagro: la mínima era exigente y evitar los contratiempos es complicado”.

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