La historia, registra el modo en que Martín Lutero se opuso al Papado de Roma, al punto que tras una serie de roces entre las partes, Lutero fue excomulgado.

Entre las impugnaciones, que hizo Lutero contra la doctrina católica, está el asunto sobre la interpretación de la Biblia. Para Lutero, el discurso bíblico era tan claro que no necesitaba ser explicado por los sacerdotes, es más, se opuso a la afirmación del prelado Erasmo, el cual creía que las sagradas escrituras en algunos puntos, permanecían oscuras en sus ideas.

Pese a lo anterior, Lutero, consideró que si acaso existía alguna oscuridad se debía a: “(…) nuestra ignorancia en materia de vocabulario y gramática, pero estos pasajes en nada impiden que se pueden entender tales cosas de las escrituras.” (cf. De Servo Arbitrio p.7)

Sin embargo, Lutero no entendió que Dios en muchos casos habla entre líneas (o contextualmente) y que también permitió a los escritores bíblicos hacerlo en función del aspecto social y religioso, de las distintas épocas. De todas maneras si el mismo Lutero dijo que las sagradas escrituras no contenían oscuridad alguna en su mensaje, entonces debió atender al presente llamado de Jesús: “Les aseguro que cualquiera que por causa del reino de Dios haya dejado de casa, o esposa, o hermanos, o padres, o hijos, recibirá mucho más en la vida presente y en la vida eterna.”

Pese a lo anterior, Lutero no dejó de insistir ante el Papa que le diera licencia para casarse con la monja Catalina von Bora, y como le fue denegada la petición, entonces buscó un pretexto más para revelarse contra el papado, así Lutero, de forma abierta y decidida forma su propia iglesia.

Retomando el asunto del entendimiento literal del Evangelio, irónicamente Lutero (el cual primeramente fue sacerdote agustino), en dado momento se volvió incrédulo al milagro de la transubstanciación de las especies del pan y del vino, en el cuerpo y sangre de Jesucristo, a pesar de que el Divino Maestro aseveró que el pan y el vino eran y son, su verdadero cuerpo y verdadera sangre.

Respecto a la salvación, Lutero insistió que al no existir el libre albedrío en los seres humanos, en cambio se imponía la voluntad de Dios, dicho de otra manera, algunas personas venían al mundo predestinadas a la salvación, y otras a la condena. Martín incluso, dijo: “Por la ley se exigen obras, por el evangelio se exige fe”

Con esto Lutero, justificó la idea de ser salvos por la fe y no mediante las obras, sin embargo, no puede haber evangelio sin antes haber leyes. Además, el referido personaje se contradijo al decir que, Dios al instaurar los mandamientos limita al hombre en su “albedrío” ¡craso error!

En cambio, los mandamientos son una condición que Dios pone al ser humano para que éste luego en su albedrío, elija el camino del bien o el del mal. Si lo dicho por Lutero fuese cierto, entonces ¿qué sentido tuvo la venida de Jesucristo a este mundo? Pese a lo cuestionado, Lutero intenta decir que, si la voluntad de Dios fue enviar a su Hijo, ya eso indicaría que tal voluntad anulaba el albedrío humano, ¡una contradicción más! Y en otra parte, refuta lo escrito por San Juan:Les dio potestad de ser hijos de Dios”, entonces Lutero dice: “¿Cómo se les da a ellos la potestad de ser hijos de Dios, si no existe ninguna libertad de nuestra voluntad?” (cf. De Servo Abritrio p.80)

Martín Lutero, tampoco entendió que pese a ser las cosas hechas por la voluntad divina (el universo) y que Dios hace su voluntad en cada persona y pueblo o lugar, eso no condiciona forzosamente al albedrío humano, y cuando elegimos lo bueno o lo malo. Ciertamente, Dios permite que exista el mal y por consiguiente la gente mala, pese a eso nos da la oportunidad para mejorar y dejar de ser un hombre viejo. Lastimosamente Martín dijo:

“…Dios ya sabía de antemano que Judas sería el traidor, ese Judas necesariamente tenía que llegar a ser traidor, y no estaba en manos de él ni de ninguna otra criatura obrar de otra manera o cambiar la voluntad (…) pero precisamente este querer era una obra de Dios…” (cf. De Servo Abritrio p.91)

Tan solo esos pocos aspectos (que se vuelven polémicos) son suficientes para entender que Martín Lutero, fue un personaje gravemente descarriado y el culpable de que muchos herejes más, fundaran falsas religiones (con doctrinas erradas).

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Escritor, investigador y comentarista de temas cotidianos.