Las rebeldías humanas

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El mundo ha vuelto al paganismo y rebeldía, hecho muy similar al de las culturas griega, egipcia y de otros pueblos del mundo antiguo. San Pablo, conocedor en su tiempo de las formas de vida desordenada de algunas culturas como la romana, expresó:

“Por tanto, hermanos míos, les ruego por la misericordia de Dios que se presenten ustedes mismos como ofrenda viva, santa y agradable a Dios. Este es el verdadero culto que deben ofrecer. No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien en su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que es grato, lo que es perfecto.” Romanos 12. 1-3.

Jesucristo mismo dijo: “Sean como niños para entrar al reino del cielo”, con eso él se refirió a la inocencia propia de un infante que quizás aún ni siquiera ha aprendido a hablar, o entender muchas cosas. Claro, se ha de exponer lo siguiente, hoy nuestra niñez es bombardeada por una serie de antivalores que reciben de sus propios padres, de los medios de comunicación social y de la sociedad entera.

Desde el punto de vista o ámbito puramente familiar, en muchos países, que se han caracterizado por su “tradición” católica, aún los padres de familia hacen bautizar a sus hijos y realizar la primera comunión, principalmente.

Pese a lo anterior, muchos de los adolescentes que recibieron esos sacramentos, al poco tiempo toman una actitud de indiferencia religiosa, atea y agnóstica. Además, se acercan a una vida llena de libertinaje sexual, alcoholismo, drogas, orgías y hasta actos delictivos. A eso se suma la influencia de las modas, que los conducen a vestir de cierta forma, y asumir ciertos roles modernos como las relaciones en concubinato, el homosexualismo, entre otros aspectos.

Además, en el caso de los adolescentes, las nuevas políticas de “protección” en algunos países a veces lo que fomentan es la vagancia, la cual conlleva a asumir una serie de conductas o vicios como el alcoholismo y las drogas. Tan solo esos aspectos, consumen a los jóvenes en la indigencia o se vuelven criminales.

La niñez y juventud de las últimas décadas en el mundo, tienen “a la vuelta de la esquina” el erotismo y pornografía, por eso, ahora ellos inician tempranamente relaciones sexuales, lo que puede traer consecuencias como las enfermedades venéreas y embarazos prematuros. Además, las conductas insanas de niños y adolescentes desfasan el ritmo de desarrollo fisiológico con respecto al emocional o psicológico. En otras palabras, muchos precozmente adquieren costumbres que antes eran propias de la gente adulta, o sea, ahora la juventud entra en una adultez muy anticipadamente.

En el caso de las mujeres, la mal entendida liberación femenina las arrastra a la promiscuidad, prostitución, el aborto o embarazos no esperados, como ya se dijo.
En temas más generales, se da la promoción del hedonismo o sea, la idea de que se debe vivir por y para el placer, aspecto que lleva a millones de personas a situaciones caóticas. A eso se suma, la intromisión de ideologías materialistas que niegan los valores espirituales, sobre todo los cristianos.

Y es que, es tal la descomposición social, que diariamente, podemos escuchar, ver o leer noticieros que abordan todo tipo de temas pero preponderantemente cosas atroces; es más, cierto día yo mismo me detuve a analizar con más atención algunos titulares de la sección de internacionales de un periódico de mi país, y leí: “(México) Acribillan 11 personas en fiesta infantil”, “(Francia) Madre ahoga y congela a sus tres bebés”.

Tales reportajes o sucesos pueden llevarnos a considerar que, ciertamente nuestro mundo tiene más seis mil millones de habitantes y como es de esperar, entre tanta gente, han de presentarse homicidios, masacres, abusos entre personas, entre otros aspectos. Pero pese a lo anterior, lo doloroso es que, ese tipo de cosas son reflejo de la tendencia a la maldad.

Además, la violencia y asesinatos por asuntos de drogas, es algo que lejos de detenerse, en cambio se incrementan e invaden paulatinamente a más sectores sociales y geográficos, de nuestros países. Ante eso, los sistemas de policía y judiciales, a menudo piden a sus gobiernos mayor apoyo presupuestario para sostener e implementar más sistemas de control, sobre la criminalidad, sin embargo, eso no soluciona el problema de fondo.

Y es que si el mismo Poder Judicial de cada nación, no ejerce como se debe la jurisprudencia, entonces muchos traficantes peligrosos y criminales, seguirán por doquier. Eso sí, ese problema es un tema político y moral, pues si los gobiernos no atacan la pobreza ni hacen algo para lograr la igualdad social, entonces es poco lo que se logrará.
Pese a lo anterior, es común escuchar a políticos demagogos decir que, el mundo está mejor, ¡vaya ironía!, en cambio la atrocidad es lo que impera.

En lo moral, a la Iglesia también le compete encaminar a las personas, aun así, el discurso teológico de los sacerdotes actuales es, solo decir que Dios es amor, y si bien eso es cierto, ya los curas no enfatizan en las consecuencias del pecado, dicho de otra manera, dejan de indicar que la condena es eterna y arrastra al infierno (aspecto que para muchos es una simple figura teológica y no un estado real del alma después de la muerte).

En el caso de las doctrinas protestantes, mucho se habla de que Jesucristo viene pronto, pero mientras se espera eso, diariamente mueren miles de personas en crímenes, accidentes de tránsito, entre otros aspectos, siendo ese el verdadero fin del mundo.
Entonces, los problemas sociales del mundo contemporáneo, hacen que muchos individuos vivan o sean víctimas de situaciones penosas.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez