El sector de las Tecnologías, la Información y las Comunicaciones –TIC– es estratégico para el desarrollo económico y social de un país. Gracias al avance de tecnologías de punta, consolidación de la información y la velocidad de las comunicaciones nos encontramos en una nueva globalización, producto además del asombroso invento de la plataforma Internet. Pero es también la monopolización de las TIC, a través de las multinacionales, que el mundo presencia la guerra comercial entre EEUU y China, que buscan quedarse con el dominio de la tecnología 5G. Según los entendidos, esta es la evolución del internet en la Quinta Generación, que irá más allá de lo móvil para alcanzar la inmediatez y el “Internet de las Cosas” masivo para 2019 y 2020, que tendrá nuevos desempeños en tiempo real, lo que permitirá almacenar en la nube, controlar vehículos y maquinarias autónomos, disminuir el consumo de energía, mejorar la seguridad pública, etc.. Por eso Donald Trump, presidente de EEUU, dijo el 15 de abril de este año: «No podemos permitir que ningún otro país supere a EEUU en esta poderosa industria del futuro… la carrera al 5G es una carrera en la que ya están implicadas nuestras grandes compañías. Les hemos dado el incentivo que necesitan. Es una guerra que vamos a ganar». Las TIC son estratégicas para la independencia o la soberanía de cualquier país y los gringos lo tienen muy claro.

Ese fue el debate que algunos congresistas, particularmente Jorge Robledo, sostuvieron con el gobierno de «UriDuque», que se unificó con el «santismo» para entregarles las TIC a las multinacionales, cuando aprobaron la ley. Según la ministra de las TIC, Sylvia Constaín, «moderniza al sector y pone a Colombia en la parte avanzada. Genera las condiciones para llegar a áreas rurales que no tienen conectividad». Se amplió la asignación del espectro radioeléctrico o concesiones de 10 a 20 años y se creó la Comisión de Regulación de Comunicaciones que se encargará de “promover la competencia en los mercados de las redes y los servicios de telecomunicaciones” y la Sesión de Comisión de Contenidos Audiovisuales, que se enfocaría en los asuntos asociados al pluralismo informativo y de los televidentes. La Fundación Karisma aseguró: “las funciones de la Autoridad Nacional de Televisión se están entregando al Ministerio, así como las de vigilancia y control. Todo esto va en contra de los estándares internacionales”. Robledo dejó constancia: «No es coincidencia que la ministra de las TIC, Sylvia Constain, haya trabajado para Facebook y Apple y dichas compañías continúen en el libertinaje, que no paguen impuestos ni que tengan cuota de pantalla de producción local. La ley golpea a la televisión pública, y le va peor a la comunitaria. No protege a la industria nacional de contenidos, que si no cuenta con el respaldo del Estado no va a poder sobrevivir a la voraz competencia internacional, donde los monopolios tienen todo a su favor. Lo que reclamamos es que la cultura nacional no pueda ser aplastada por la extranjera, incluso con basura y enlatados. Pedimos que la cultura nacional pueda desarrollarse a escala universal y contribuir con el progreso de la humanidad, particularmente con el de Colombia… crea un regulador de bolsillo en manos de los politiqueros de la Casa de Nariño, en contravía de la democracia y de la libertad de expresión”. ¡Ley de TIC: otra pérdida de nuestra soberanía!

Por: José Arlex Arias Arias
Comunicador Social – Periodista
José Arlex Arias Arias