Los alrededores de Chernóbil, en la zona deshabitada después de la explosión en la central nuclear en 1986, siguen atrayendo la atención del gran público (incluso dos años después del éxito de la miniserie televisiva homónima) y aportando información a biólogos y ecólogos, con alguna polémica científica incluida.

A principios de enero, empleados de la Reserva de Radiación y Biosfera Ecológica de Chernóbil publicaron en Facebook una anotación en la que explicaban algunos detalles de la vida y costumbres de las vacas que viven de forma asilvestrada en este espacio de acceso restringido a los humanos.

Algunas de las afirmaciones de los guardas forestales provocaron respuestas airadas y quejas por parte de biólogos y ecólogos; molestos por la supuesta falta de rigor científico del apunte en esta red social.

La Reserva de Chernóbil retiró temporalmente el apunte en Facebook y ahora ha reeditado el comentario con algunas puntualizaciones. La agencia rusa de noticia RT  ha difundido el nuevo contenido con un titular no menos llamativo: Las vacas abandonadas en la zona de exclusión de Chernóbil adoptan la organización y comportamiento de animales salvajes.

Tanto el apunte en Facebook como la nota de agencia destacan que «la manada de ganado salvaje [observada en Chernóbil] es internamente diferente de una manada rural ordinaria: está estructurada, tiene unidad, actúa siempre de forma coherente». «La manada cuida más cuidadosamente de los individuos jóvenes. Los terneros, a su vez, eligen el lugar más seguro de la manada entre un macho adulto y las vacas», indica el apunte en Facebook (traducción no oficial del original en ruso).

Tras examinar la vida de un conjunto de vacas salvajes durante tres años, los biólogos que trabajan en la zona notaron que los animales comenzaron a comportarse de manera similar a animales salvajes, destaca la nota de la agencia RT.

El macho dominante, el más viejo y fuerte, no expulsa a los machos jóvenes, sino que los mantiene en grupo para protegerlos de los depredadores, siempre y cuando no disputen su liderazgo.

Buena adaptación al frío

Los vigilantes de la Reserva de Radiación y Biosfera Ecológica de Chernóbil, al evaluar la condición del ganado, también notaron que los animales jóvenes muestran una buena adaptación al frío.

Las observaciones han permitido a los científicos sacar conclusiones sobre el papel en el ecosistema y los hábitos de sus antepasados: los uros euroasiáticos (Bos primigenius o Bos taurus primigenius).

A juzgar por la manada salvaje de Chernóbil, los uros euroasiáticos, extintos en el siglo XVII, podrían haber sido animales con una importante estructura social. Por lo que se conoce hasta ahora, estos animales salvajes vivían principalmente en bosques y muy raramente era presa de depredadores como los lobos. Sin embargo los uros fueron víctimas de la caza, una de las causas de su extinción junto con el retroceso de los bosques.