El Covid-19 ha traído consigo una adaptación global y la implementación de nuevas prácticas, cuestionamientos e ideas que afectarán de una manera u otra a la manera que tenemos de hacer las cosas en general, el ámbito laboral por supuesto no es ajeno a este cambio.

Según el Índice de Tendencias Laborales 2021 de Microsoft expuso que un 73% de los trabajadores encuestados a nivel global, quieren continuar trabajando en modalidad flexible. Además, las publicaciones de ofertas de trabajo remoto en LinkedIn aumentaron más de cinco veces durante la pandemia y el 46% planea mudarse ahora que puede trabajar de manera remota. Por ejemplo, en Colombia de acuerdo con el estudio Workquake: el Nuevo Orden Laboral, realizado por Citrix, antes de la pandemia, los trabajadores en el país solo hacían 3,52 días de teletrabajo al mes. Tras el aislamiento, 57% manifestó que su jornada laboral es más larga, mientras que 19% dijo que es más corta.

Por otro lado, una encuesta realizada por la firma Cifras y Conceptos y la Universidad del Rosario reveló que alrededor de 55% de la población colombiana prefiere trabajar en un modelo híbrido y flexible, combinando la asistencia a las oficinas con trabajo desde cualquier lugar (incluida la casa), una vez inicie el regreso a la presencialidad.  Sin lugar a dudas, la presencialidad nos presenta grandes retos, pero también grandes enseñanzas y oportunidades, el modelo nunca volverá a ser el mismo y para esto necesitamos una evolución del sector empresarial a las nuevas necesidades de los colaboradores, el mundo cambió y el trabajo presencial debe hacerlo de forma paralela.

Así pues, hemos observado que la mayoría de los colaboradores demandan flexibilidad, no quieren sentirse obligados a volver a la oficina por completo ni quieren quedarse en casa, quieren tener la oportunidad de combinar ambos esquemas, tener opciones.

Ahora bien, ¿por qué medianas y grandes empresas están migrando hacia este modelo? ¿Cuáles son sus ventajas? Por un lado, aumenta el bienestar de los empleados, ya que pueden trabajar cuando y donde quieran. No solo esto, sino que reduce costos operacionales como el alquiler, suministros de oficina y otros gastos comerciales. Así mismo, contribuye a mantener a los colaboradores seguros, reduciendo la cantidad de personas en una misma oficina, creando espacios personales y facilitando la distancia, y finalmente, ayuda a reducir la carga operativa apostando a terceros para administrar sus espacios.

Hay un gran cambio en la industria inmobiliaria corporativa como resultado del virus. A corto plazo, veremos empresas que buscan opciones de plazo más flexibles y más opciones para distribuir a los empleados entre varias ubicaciones diferentes en lugar de una ubicación específica. A largo plazo, veremos menos compañías multinacionales que quieran mantener sus propios arrendamientos de bienes raíces tradicionales y optarán por una transición hacia modelos híbridos, administrados por terceros, que ofrecen a las empresas la posibilidad de no tener que sufrir las desventajas de un arrendamiento fijo, como se hizo durante décadas.

La función de la oficina continuará evolucionando, acelerando las tendencias que enfatizan la importancia de la colaboración y la innovación para la productividad de los empleados.

Los espacios colaborativos hoy son una oportunidad para algunas empresas en el escenario de la nueva normalidad ya que las compañías están apostando por firmas para sustituir el modelo de oficinas tradicionales.