Latinidad empoderada: el legado de nuestra cultura

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Dicen que la fama es algo débil e instantáneo, que nos ilusiona y luego se despide sin decir adiós. Y aunque se afirme que la moda es lo que va y vuelve, nunca ella viene sin novedades para reanudar las tendencias del pasado. Lo que es cierto es que a la fama hay que vivirla, disfrutarla, sacar provecho mientras la tenemos a los pies. Eso es exactamente lo que nos está pasando a los latinos: nunca se experimentó tan grande ascensión de nuestra cultura, de lo que producimos y tenemos como identidad, de lo que está clavado en nuestra historia desde hace años. Las luces y los ojos están atentos, el escenario ya está puesto: es nuestra vez!.

Prueba de eso es que en tan poco tiempo tras su lanzamiento pudimos ver el mundo cantando una música en español, la viciosa “Despacito”, que debutó como la canción más oída en 2017, una gran conquista para una música en español. Pero la lista no acaba y tampoco se detiene así. Además de nuevos cantantes, actores y celebridades de la farándula hay una serie de compañías que están con la mirada en nuestro mundo latino. Se observa un crecimiento – mismo que gradual, en la industria cosmética y del vestuario, tecnología y automovilística, sea por las señales que indican algo de recuperación en nuestras economías o por la demanda que se estableció sobre la cultura latina. Delante de importantes hechos, no cabe duda de que estamos en la alfombra roja del universo. Nuestra rica cultura ya se empezó a valorar.

Aún no podemos imaginar cuanto es precioso tener un lugar marcado por la fuerza de nuestro pueblo, cuánto es placentera la sensación de ver nuestras costumbres reconocidas, de saber que las riquezas de estas inmensas tierras se han hundido y formado una sola cultura, una sola identidad que nos llena de orgullo. Somos parte fundamental del globo, somos raza, somos creatividad, somos innovación ¿y por qué no pasión? Somos millones y estamos listos porque ya no existe prejuicio con nuestra herencia, tampoco raza pura que nos pueda delimitar. No nos da miedo las políticas que se disfrazan de seguridad para imponer xenofobia. No existe tormenta que pueda sacar el brillo y la alegría que nos definen.

Es hora de ponerse de pie, y más que nunca reforzar la confianza. No somos los mejores, pero jamás perdimos la esperanza. Esa noble actitud de esperar con paciencia y seguir adelante llevamos en nuestras venas. Si es en la economía mundial, si es en la manera de vivir, si es en la vibración y simpatía que emanamos, sinceramente hay mucho de lo que descubrir. Atravesamos mares, ganamos corazones. Un brindis a nuestro auténtico idioma español. El espectáculo ya empezó, al mundo entero damos la bienvenida. Somos cultura eterna, somos Latinoamérica. Nuestro espacio en el mundo, será un legado de por vida.