Muchas veces sentimos nuestras vidas cargadas de dudas, vacíos, pesimismos y vanidades.

Las cosas anteriores entonces se vuelven aspectos negativos, en nuestra persona. Además de eso, se suman a veces la falta de reflexión y el raciocinio, pero creámoslo o no estimados lectores, hay formas de valorar la vida y para eso es recomendable tomar un buen libro y ojalá una buena enciclopedia o todas las que encuentre a mano, y léalas con paciencia y criterio.

Al final, aunque parezca extraño veremos muchos aspectos cotidianos con mayor madurez y consecuencia. Claro, con el paso del tiempo algunos datos de las enciclopedias antiguas han perdido vigencia o no incluyen nuevos descubrimientos científicos y cambios sociales, pero fuera de eso sirven por lo menos de factor referencial para ahondar luego, sobre determinado tema o asunto.

Actualmente, la enciclopedia ha sido desplazada por la INTERNET, aun así, las informaciones se nos presentan de forma muy fragmentada, o no siempre logran inducirnos de una sola vez a una estructura o formato enciclopédico. Además, se debe tener cuidado con los datos de la red, dado que a veces presentan muchas imprecisiones que expresan las personas que interactúan, a través de ese medio.

Es posible que en la WEB haya enciclopedias virtuales, que se pueden leer a través de un monitor durante largas horas, pero eso a veces resulta cansado. Aparte de eso, en las buenas enciclopedias se aprende de todo, sean sobre ciencias naturales, historia, filosofía, deportes, artes, literatura como son los cuentos y poesía así como una serie de conceptos, ideas y temas a veces conexos o relacionados. En pocas palabras, hay enciclopedias que nos hacen más sabios, eso sí, no confundamos eso con sabihondos, en cambio la verdadera sabiduría es la que lleva a apreciar a Dios en todas las cosas, pero sin que eso, nos arrastre a un frío panteísmo.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos