La vida está tachonada de problemas que menudo intentan derrotarnos y, muchas veces sentimos tanta desmotivación para enfrentar la existencia que ni siquiera queremos levantarnos en la mañana, sin embargo pensemos que muchas personas cada día salen de sus camas con el afán de trabajar por si mismos y por los demás además de de buscar la superación. Otras personas a pesar de no poder levantarse por sufrir alguna enfermedad, sin embargo intentan levantar su alma en oración no solo por sus necesidades sino también por las de otros, tal como lo demostró el mismo papa Juan Pablo II desde su lecho aun en los momentos postreros.

Levantar el ánimo es otro asunto importante, para no dar cabida a las voces del diablo que solo se interesa en mantener al ser humano en la oscuridad espiritual y, la pérdida del sentido de la vida eterna. Jesucristo muchas veces al resucitar muertos les ordenó levantarse de su muerte física, otras veces dijo a los paralíticos, “toma tu camilla y vete”, o “ve y anda y preséntate en el templo a justificarte”. En el camino hacia el calvario Jesús mismo hubo de caer varias veces por el peso de la cruz y los maltratos sufridos de parte de sus perseguidores y verdugos; pero se levantó, así también Jesús nos llama a levantarnos después de tantas caídas producto del pecado, la tristeza, la soledad, la pérdida de fe, de la confianza y falta de esperanza. En efesios 5:14, el apóstol Pablo dice: “Despiértate tú que duermes; levántate de entre los muertos, y Cristo te alumbrará.”

De todas maneras cuando venga Jesucristo a pedirnos cuentas de nuestras actuaciones, deberemos estar levantados espiritualmente, en oración y buenas obras, y no como la higuera que en tiempo de cosecha no tenía frutos; o cuando Jesús oraba sin cesar en el Huerto de los Olivos (Mateo 26:36-46), y luego de un rato fue a ver a los discípulos y los halló dormidos; y dijo a Simón:

(…) ¿estás durmiendo; ¿Ni siquiera una hora pudiste mantenerte despierto? Manténganse despiertos y oren para que no caigan en tentación.” Entonces Jesús se fue otra vez a orar a cierta distancia, luego regresó y volvió hallar a los discípulos dormidos, se fue y volvió por tercera vez y les dijo: ¿Siguen ustedes durmiendo y descansando? Ya basta, ha llegado la hora en que el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. Levántense, vámonos; ya se acerca el que me traiciona.”
Bien escribió el poeta español Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, ¡sí!, solo cuando dejamos la parálisis espiritual y nos levantamos de la pereza, podremos hacer camino al andar.

Estar levantados entonces indica estar atentos a los acontecimientos del mundo, con astucia y sabiduría para entender nuestra misión y hacer frente a los aspectos negativos que, a veces intentan llenarnos de miedo y duda.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos