Mi Lucha (Mein Kampf) fue un libro escrito por Adolfo Hitler, durante su periodo de encarcelamiento. Fue publicado en 1925, y se vendieron unos 25 millones de copias. Otro libro que causó revuelo fue El Manifiesto Comunista escrito por Carlos Marx y Federico Engels, publicado en 1848. Tan solo ambos libros, son ejemplos del tipo de literatura ideológica que impactaron a la sociedad de aquellas épocas, al punto de llegar a que millones de personas, idolatraran a sus autores e ideologías.

Además, esos libros mencionados, presentan algo en común, y es la presencia de muchas contradicciones de contenido, al mostrar aspectos utópicos, o alentar al odio entre clases (en el Manifiesto Comunista cuando invitaba a masacrar a la clase rica, y a la abolición de la propiedad privada), en el tanto Mi Lucha expresaba un racismo contra ciertos grupos (los judíos, principalmente). O sea, aquí se está ante un tipo de “literatura barata”, salvo el interés que puedan tener para los estudiosos (con criterio equilibrado) para tratar de analizar y entender la mentalidad de los autores, y las consecuencias históricas para el mundo.

Pero eso no es todo, y es que en el mundo aún hay millones de libros con doctrinas estúpidas o equivocadas, incluso de corte religioso pero extremista. Un ejemplo de eso es el Corán que durante siglos ha sido un instrumento de manipulación de millones de personas, que profesan el Islam.

Así pues, la tónica del texto es tener muchas contradicciones, pues por un lado se pregona el amor al prójimo y la paz, y por otro lado incita a la guerra santa contra los infieles (en este caso los musulmanes dirigen su mirada contra los cristianos). En otras palabras, si un libro no se usa para un análisis más sociológico, solo tendrá efectos peligrosos.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos